jueves, 24 de septiembre de 2015

Novedad, biografía de Marx de Heinrich Gemkow

Carlos Marx.  de Heinrich Hemkow
Biografias Comunistas, Nº 2
1ª edición, Pamplona  2015
21×14 cms., 314 págs.
Cubierta a todo color, con solapas y plastificada brillo.
PVP: 18 euros  
Pedidos a maimar_1@hotmail.com
www.librosml.blogspot.com
Intro
La actividad de Marx fue tan universal e internacional como sus enseñanzas. Ya sea como creador del primer partido internacional del proletariado, o como dirigente de la Primera Internacional, o como teórico de la clase obrera internacional, o como respetado veterano en el nacimiento del partido alemán, el francés y otros partidos obreros nacio nales, o en el tumulto de la revolución alemana, o como emigrado en París, Bruselas o Londres, su vida estuvo unida en todo momento, por miles de hilos, a la lucha mundial contra la explotación, la opresión y la guerra, y siempre fue el dirigente digno de confianza del movimiento obrero internacional. Él y su compañero de lucha, Federico Engels, establecieron la tesis, de validez permanente, de que la clase obrera necesita el internacionalismo proletario tal como el ser humano necesita el aire para respirar, y que la fuerza de cada uno de los movimientos y partidos obreros nacionales se basa asimismo en la inconmovible unidad y fra ternal solidaridad del movimiento obrero internacional. Marx demostró con su propia persona la verdad vital de que el internacionalismo prole tario y el verdadero patriotismo socialista no son antagónicos, sino que constituyen dos caras de la misma moneda, que la lucha por el socialismo incluye la lucha por la paz, y que todos los combatientes por la paz imbuidos del espíritu del humanismo encontrarán sus mejores aliados en los comunistas. Ojalá esta biografía contribuya a consolidar ese concepto, válido para todos los países y continentes, para todos los hombres de conciencia para todos los que se preocupan por el futuro del género humano.
 Heinrich Gemkow
Índice
INTRODUCCIÓN      9
CAPÍTULO I (1818-1843)
 El hogar paterno y la escuela    11
 Estudiante en Bonn      16
 La conquista de un joven poco común   18
 El enfrentamiento con la “filosofía contemporánea” 19
 Director de un periódico a los 24 años   30

CAPITULO II (1843-1848)
 En París, corazón de la revolución    46
 Amigo y camarada      61
 En el camino al partido     68
 La fundación de la Liga Comunista    79
 El certificado de nacimiento del comunismo científico 90
 ¿Qué otorgaba a esa obrita tan grande importancia histórica?     91
CAPÍTULO III (1848-1849) 
Estalla la revolución      97
 El programa de acción nacional    102
 Director en jefe del Neue Rheinische Zeitung  109
 En la lucha frente a la contrarrevolución en avance 123
 En la lucha por un partido obrero nacional  136 El último número rojo     143

CAPÍTULO IV (1849-1864)
 Balance de la revolución     148
 Vida de refugiado      162
 Papa Marx estudia      166
 Familia y amigos      175
 Nuevas batallas en el horizonte    181
CAPÍTULO V (1864 -1871)
 Se coloca una nueva piedra fundamental   195
 ¿Cuál era la situación del movimiento obrero internacional en 1864?     197
 Secretario para Alemania     206
 Madura la obra fundamental    218
 El Capital       222
 Delegado del movimiento obrero internacional  231
 Abriendo la marcha en el Partido Obrero Socialdemócrata Alemán     241
 La Internacional Enjuiciada     246
CAPÍTULO VI (1871-1883)
 Del lado de quienes “toman el cielo por asalto”  255
 Vencedor sobre los enemigos de la Internacional  264
 Hogar y familia      277
 El “viejo” en Londres     283
 Los últimos años      299
POSFACIO       306
OBRAS CITADAS      306 

Estudia y Lucha!!!

Puedes pedirnos estos títulos en nuestro email: maimar_1@hotmail.com

Historia del PC(b)URSS. O.E. JV STALIN la disgregación de la Urss.Mijail Kilev Notas de la carcel Aproximación a la historia del PCE     Crisis de desarrollo y desarrollo de la crisis de Arenas.  STALIN Y MAO . Jose sotomayor Conversaciones con Margot Honecker   El pájaro en la jaula (15 euros) Perestroika. Harpal Brar Subterraneos de la libertad. Jorge Amado  Manos fuera del camarada Antonio Gramsci!! FARC-EP.esbozo historico Temas actuales del Mov. Comunista. KKE

viernes, 11 de septiembre de 2015

Enver Hoxha y su tiempo (1908-1985)

Ya disponible tomos II y III
Enver Hoxha nació en 1908, en una Albania en plena ebullición, las manifestaciones por la liberación del país de la dominación turca, se sucedían por doquier. Cuatro años tenía Enver cuando, en noviembre de 1912, Ismaël Kemal proclamó la independencia de Albania. Ese mismo año tuvo lugar en Londres la Conferencia de los embajadores de las grandes potencias (Alemania, Austria, Hungría, Francia, Italia, Gran Bretaña y Rusia) que reconoció formalmente al nuevo Estado, pero bajo tutela y con la designación de un príncipe alemán como «rey» de Albania y adjudicando a Serbia la mitad del territorio albanés: el problema de Kosovo había nacido.

Doce años tenía Enver cuando, al finalizar la I Guerra Mundial, fue elegido el primer Parlamento nacional albanés. Grecia, y sobre todo Italia, no renunciaban a sus pretensiones; de nuevo los albaneses se rebelaron para exigir el reconocimiento de sus fronteras. Codiciada, peón en el tablero de las potencias, sólo unidos y en armas, dispondrían los albaneses del derecho a ser independientes. Cuando la Unión Soviética denunció la «diplomacia secreta» de la que la joven Albania era uno de los instrumentos, el eco de la Revolución Bolchevique fue escuchado en las montañas albanesas.

En 1924, encabezada por la intelectualidad, la burguesía del Sur del país y los emigrantes de retorno a Albania, estalló la revolución democrática burguesa para derribar el gobierno de los grandes terratenientes, de los feudales y de los representantes del gran clero que conservaban las leyes otomanas y se negaban a la reforma agraria. El joven Enver se unió al movimiento. Con la revolución victoriosa, Fan Noli fue elegido jefe del Gobierno, pero seis meses después es derribado por las fuerzas reaccionarias: Ahmed Zogu, financiado por el extranjero (la Anglo-Persa Oil Company y la Standard Oil), con el apoyo concretamente de Yugoslavia y de Grecia y un ejército de mercenarios, se hizo con el poder. Se hace proclamar Presidente de la República y luego rey de Albania. Los albaneses caen bajo la dictadura zoguista.

En esos fatídicos años, Enver Hoxha deja Jirokastra, su ciudad natal, para estudiar en la única escuela secundaria que había en Albania, el liceo francés de Korcha, tenía entonces 19 años. En el liceo descubre la literatura progresista y comunista, prohibida, que forman sus convicciones y compromisos. Otro elemento interviene en su toma de conciencia política: en los años 20 en Turquía la revolución kemalista se hace con el poder que estaba en manos de los señores feudales y los imanes, modifica las relaciones sociales, da el derecho de voto a las mujeres, establece el laicismo del Estado. Que en el antiguo imperio otomano, el cual

durante siglos mantuvo a Albania en el oscurantismo, fuera posible romper con el feudalismo, impresiona al joven Enver.

El movimiento popular contra la dictadura zoguista es duramente reprimido. Enver Hoxha, que participa en las manifestaciones estudiantiles, es detenido y encarcelado. En 1930 marcha a Francia para continuar sus estudios. Allí entra en contacto con comunistas albaneses exilados y con «L’Humanité» en cuyas páginas publica artículos de denuncia de «el régimen del patíbulo y las balas» del rey Zog. Le suprimen la beca y tiene que irse a Bruselas donde trabaja en el consulado de Albania, lo que le permite continuar sus estudios, empero, en 1936, despedido por sus actividades políticas vuelve a Albania. Allí enseña en una escuela de Tirana y luego en el instituto de Korcha, del que había sido alumno.

Enver Hoxha milita en el Grupo comunista de Korcha. El movimiento comunista albanés adolece de divisiones ideológicas y dispersión en diversos grupos locales. El primer objetivo a alcanzar es el de unirse para constituir el partido. Enver asume la responsabilidad de esa difícil y compleja tarea, cuando Italia en 1939 invade Albania sin que hubiese la menor protesta internacional. La lucha entonces cambia de naturaleza, el combate por la emancipación social y contra la dictadura foguista, desde ese momento se conjuga con la lucha de liberación nacional y con la necesidad de unificar a los comunistas en un solo partido, tarea de verdadera urgencia.

Enver Hoxha es despedido de su puesto de profesor por sus actividades contra el ocupante italiano, y el grupo de Korcha lo envía a Tirana para organizar la lucha antifascista y unificar a los comunistas. Para encubrir sus actividades políticas abre una floristería.

Enver no sólo refuerza la organización comunista en la capital, sino que logra establecer lazos militantes con los patriotas que desde el primer día de la ocupación fascista habían iniciado la lucha armada contra el ocupante en la región de Peza, próxima a Tirana.

Identificado como uno de los organizadores de una multitudinaria manifestación en Tirana, fue condenado a muerte por contumacia y tuvo que pasar a la clandestinidad.

Para luchar contra la represión fascista, en noviembre de 1941, en una casa de encalados muros de Tirana, se constituyó el Partido Comunista albanés. Enver Hoxha es nombrado responsable del Comité Central provisional. Desde entonces desempeñó un papel determinante al frente del Partido y, luego, del Estado albanés.
Disponible

¿Por qué recordamos esos años de infancia, de juventud, de adolescencia, y los primeros compromisos políticos de Enver Hoxha? Porque, como él mismo escribió, «la juventud es el período en que se forma el carácter y se traza el camino que seguiremos en la vida.» Los años en los que Enver Hoxha despertó a la conciencia política determinaron su lí- nea política, tanto sobre la necesidad de combatir a la reacción para arrancar al país del feudalismo y la miseria, del analfabetismo y el oscurantismo, como para lograr que los albaneses se basaran en sus propias fuerzas para asegurar la independencia del país e impedir los designios de los enemigos del exterior. Basándose en los principios ideológicos del marxismo–leninismo se refería constantemente a las enseñanzas y lecciones de la historia de su pueblo y a la necesidad de no olvidar los acontecimientos que forjaron su compromiso comunista.

Basarse en las propias fuerzas para asegurar la independencia del país y conjurar las amenazas exteriores

"Nuestro partido ha considerado siempre como una de sus esenciales tareas permanente, la defensa de la patria, de la libertad y la independencia nacionales."
Con esta firme conciencia, Enver Hoxha dirigió una lucha victoriosa contra el ocupante nazifascista y sus colaboradores albaneses. Organizador del Partido Comunista, que contaba con 200 miembros en su fundación, logró unir a las fuerzas patrióticas en la lucha armada de liberación nacional. Desde 1942 se suceden las operaciones guerrilleras. La insurrección y el poder popular se organizaron en Consejos de Liberación Nacional; se liberan territorios y en 1943 se constituye el Ejército de Liberación Nacional, el cual derrotó la gran ofensiva de las tropas nazis en el invierno de 1943-44. En la primavera, desde las zonas liberadas se lanzó un ataque general contra los ocupantes. El 29 de noviembre de 1944, Albania era liberada.
Bajo la dirección de E. Hoxha, los albaneses no sólo se liberaron del nazifascismo basándose en sus propias fuerzas, sin ayuda alguna de las fuerzas aliadas, además Enver se opuso intransigentemente a cualquier ingerencia anglo–estadounidense en la dirección de la lucha de liberación.
Rechazó el ultimátum del general Wilson que le conminaba a no llevar a cabo operaciones militares contra los colaboracionistas. Y cuando los ingleses desembarcaron en Saranda «para ayudar a la liberación del país», Enver dio la orden a sus guerrilleros de abrir el fuego si las tropas inglesas no reembarcaban.
Después de la liberación de Albania, los «aliados» anglo–estadounidenses se negaron a reconocer el nuevo Poder y apoyaron a los reaccionarios del interior. Las elecciones a la Asamblea Constituyente dieron una amplia mayoría a los comunistas y a los patriotas. Al fracasar sus intentonas por derribar al nuevo régimen, Gran Bretaña y Estados Unidos retiraron sus delegaciones de Albania. En 1946,la situación es de extrema tensión en la frontera con Grecia, debido a la guerra civil que enfrentaba a las fuerzas progresistas con las monárquicas, unos buques ingleses chocaron a lo largo de las costas albanesas con minas de la II Guerra Mundial. El incidente quiso ser utilizado como pretexto para una intervención armada, empero, una vez más Enver Hoxha se negó a ceder ante las presiones y chantajes de los imperialistas.
Mas otros planes amenazaban la independencia de Albania. No hay situación más difícil que la de descubrir que aquel junto al que has luchado, la Yugoslavia de Tito, tenía también sus planes anexionistas. Durante la lucha de liberación, E. Hoxha, para evitar la división del frente antifascista, se opuso a las posturas chovinistas de la reacción albanesa sobre Kosovo y defendió el principio del respeto a las fronteras internacionales fijadas en 1912. La posición de Hoxha era la de que el problema de Kosovo debía ser discutido y solucionado entre estados socialistas después de la victoria sobre el nazismo. Tito no pensaba lo mismo. Su objetivo, en el marco de su proyecto de Federación Balcánica, era que Albania fuese la séptima provincia yugoslava. Para llevar a cabo su plan, impulsó una fracción en la dirección del partido comunista albanés. Terminaba la guerra, Albania se encontraba en una situación económica harto difícil y el nuevo Poder se encontraba en fase de consolidación. Esa ingerencia en los asuntos albaneses creo una atmósfera de graves suspicacias en todo el país. En el seno del Movimiento Comunista, el joven partido comunista albanés osó enfrentarse a Tito, dirigente de uno de los partidos más prestigioso e influyente del Kominform. Este hecho demuestra el gran valor y determinación de Enver, sobre todo si se tiene en cuenta que el Partido Comunista de Albania, era el único Partido en el Poder que aún no había sido reconocido como miembro del Kominform (en lo que Tito tuvo mucho que ver). La Denuncia que llevó a cabo Stalin contra Tito, en 1948, permitió que la línea de independencia nacional de Enver Hoxha se impusiese.
Un nuevo problema surge en 1949, cuando las tropas monárquicas griegas atacaron Albania con el apoyo de aviones y artillería. El ejército albanés rechazó el ataque, pero continuaron las intentonas para derrocar el régimen socialista; fueron enviados a Albania grupos reaccionarios que fueron eliminados. Un senador estadounidense declaró, «la guerra de nervios contra Albania puede darse por perdida». Sin embargo el bloqueo y la presión ideológica continuaron.
En los años sesenta, Enver Hoxha se enfrentó a la línea revisionista de Kruschov, en defensa del marxismo-leninismo. Una vez más se trataba de salvaguardar la independencia del país, tan duramente conquistada. Kruschov pretendía transformar Albania en un paraíso turístico y se oponía a la política de desarrollo industrial y energético de Albania, sin cuyo desarrollo era imposible una verdadera independencia.
En la Conferencia de los partidos comunistas celebrada en Moscú en 1961, el partido albanés fue el único que se opuso abiertamente al PCUS, lo que le costó ser objeto de sarcasmos y presiones económicas.
Para hacer frente a las malas cosechas registradas, debido a razones atmosféricas, Albania necesitaba importar trigo. Kruschov hizo saber a los albaneses que si su Partido cedía, la URSS cubriría sus necesidades de trigo, y precisó con su particular «espíritu internacionalista», que esas necesidades «se podían cubrir con el trigo que las ratas se comían cada año en la URSS». Enver Hoxha respondió, «preferimos comer raíces antes que vender nuestra independencia y nuestros principios.»
La actitud de Enver Hoxha en la Conferencia de Moscú era de especial importancia, pues aunque conocía las divergencias entre el partido chino y el PCUS, ignoraba si Mao Tsetung y el PC chino estaban de acuerdo con su denuncia radical del revisionismo.
Enfrentarse a la política del PCUS era un acto grave y doloroso, pues podría romper lazos de profunda fraternidad con el pueblo soviético. Jamás Enver, en su condena de Kruschov identificó a la dirección revisionista con el pueblo soviético tan apreciado por él y por el pueblo albanés.
La profundización de las divergencias entre marxismo–leninismo y revisionismo unió en un mismo frente al partido chino y el albanés. En todos los continentes se organizaron partidos que rechazaban la vía revisionista. El Partido albanés, según las orientaciones de Enver Hoxha, desempeñó con arreglo a sus posibilidades, un papel internacionalista muy activo e importante, para ayudar, aconsejar y estructurar el movimiento marxista-leninista.
Mas de nuevo, en 1978, se produjo una nueva ruptura. China inició el camino de los compromisos con el imperialismo estadounidense. Albania, fortalecida pero aún pobre, debía someterse y doblegarse ante la política de las grandes potencias? ¿Tenía que renegar de sus principios? ¿Debería olvidar tantos sacrificios asumidos desde la ocupación italiana en 1912?
Enver sabía que la situación era difícil, pero no olvidaba las enseñanzas de la historia. Denunció la alianza con el imperialismo y el reparto del mundo entre las grandes potencias que decidían el destino de los pueblos. Consciente de que Albania podía ser aislada en los Balcanes, en Europa y en el mundo, que China llevaría las divergencias políticas a las relaciones económicas; que Albania sufriría un bloqueo económico incrementado, sin embargo Enver se negó, una vez más, a chalanear con la independencia de Albania.
Albania no podía cambiar el curso de la historia, empero es de Enver el mérito de haber alertado contra las corrientes revisionistas, contra las políticas imperialistas y neocoloniales. Para oponerse a las pretensiones externas, Enver trató de hacer de Albania una fortaleza, el pueblo asumió los sacrificios necesarios para mantener la independencia de la pequeña Albania en las orillas del Adriático, pero no podía ella sola ser el dique contra la ofensiva general del capitalismo para establecer un nuevo orden social, neoliberal, en el que hoy vivimos y al que nos enfrentamos. Hoy, en el despacho del ministro de defensa de Albania, están juntas las banderas albanesa y estadounidense. Ese solo hecho demuestra claramente lo que diferencia a Enver Hoxha de los lacayos del extranjero actualmente en el poder.

Combatir a la reacción para liberar al país del feudalismo y al pueblo de la miseria, el analfabetismo y el oscurantismo

"La lucha de clases llevada a cabo en todos los terrenos, es actualmente una lucha ideológica sobre todo, una lucha por ganar el espíritu y el corazón de las masas, una lucha contra la degeneración burguesa y revisionista, contra todos los residuos y manifestaciones extrañas a nuestra ideología."
En 1945, arrasada por la guerra, Albania no tenía más que unas pocas fábricas; las carreteras destruidas, no había ni un metro de vías ferroviarias; alguna central eléctrica; los campesinos trabajaban la tierra con arados de madera; el 80% de la población era analfabeta; el porcentaje de jóvenes que iban a la escuela no llegaba a uno de cada cinco; el oscurantismo religioso obstaculizaba la transformación de la sociedad y la emancipación de la mujer; en el Norte del país, en la dote de la novia entregada a su esposo se incluía una bala que significaba su derecho de vida y muerte sobre su esposa; la venganza destrozaba familias…y con todo ello había que asegurar el pan. Esa era la situación que debía afrontar la dictadura del proletariado que reemplazó a las dictaduras zoguista, fascista y nazi. A partir de esta cruda realidad económica y del nivel de desarrollo de la sociedad, Enver Hoxha y los comunistas albaneses se movilizaron para llevar a cabo la revolución social, una tarea harto difícil, más dura y compleja aún, que la liberación del país.

La primera decisión revolucionaria tomada por la República Popular de Albania fue la de llevar a cabo la reforma agraria, por la que el pueblo había luchado durante décadas. Eran muy numerosos los campesinos sin tierra. Las propiedades de las siete grandes familias latifundistas, las de las instituciones religiosas y todas aquellas de más de cuarenta hectáreas son entregadas a más de 70.000 familias campesinas. En 1946, se constituyó la primera cooperativa agrícola. En la industria las fábricas más importantes y las de los extranjeros fueron nacionalizadas; se procedió a la concentración de las pequeñas empresas y el comercio exterior y el mayorista pasaron a estar bajo el control del Estado. El poder popular instituye la jornada de ocho horas. En 1947, el sector de los pequeños productores era el 80% de la economía nacional, el sector socialista el 15% y el sector privado el 5%.

En 1951 se elaboró el Primer Plan Quinquenal, sirviendo de ejemplo el modelo soviético, pero aplicado a las condiciones del país, lo que exigía personas competentes en todos los aspectos de la vida social y económica para poder regular las condiciones creadas por la revolución proletaria, condiciones desigualmente desarrolladas, en el país más atrasado de Europa. La realidad socio-económica del país llevó al Partido en su I Congreso después de haber hecho fracasar las ambiciones de Tito, a tomar el nombre de Partido del Trabajo (los seguidores de Tito trataron de impedir ese congreso, para facilitar la anexión).

Dirigente, educador y pedagogo, Enver Hoxha se esforzó siempre por elevar el nivel ideológico y cultural del pueblo. La emancipación de la mujer, auténtica revolución en un país feudal, es un fundamento del socialismo. Enver criticaba a los hombres que son comunistas en su trabajo y en todas partes, menos en sus
casas, tanto sobre las tareas domésticas como sobre la educación de los hijos. Para acabar con los matrimonios impuestos a las chicas por sus padres, acordados desde la edad de 10 años e incluso antes, con hombres 15 o 20 años mayores que ellas, el partido favorecía que se marchasen de sus casas con el joven que ellas escogieran libremente. Había padres que se sentían deshonrados al no ser respetada la palabra que habían dado, pero las mujeres que habían pasado por esas condiciones apoyaban firmemente a sus hijas. Fue necesario, también, luchar para que las chicas fuesen a la escuela, pues según la tradición, una vez casadas pertenecían a la familia del marido, mientras que los hijos se quedaban en la casa de sus padres.

Otro frente era el de la educación comunista de la juventud, para la que se utilizaron los talleres de construcción de raí- les, en los que miles de jóvenes trabajan por períodos para desarrollar la economía del país, cierto es, pero sobre todo, ello les permite a los jóvenes de cooperativas agrícolas reunirse con los jóvenes estudiantes, con las chicas que llegaban de las montañas, hablar con los jóvenes obreros de las fábricas, es decir, era un medio más para conocer aspectos distintos de sus vidas. Con ello se combatían también los prejuicios religiosos y las costumbres retrógradas, se habría horizontes desconocidos que rompían la estrechez del marco de la familia, de la aldea, de la región.

En ese país en el que sólo había una escuela secundaria, se podía ya acceder a la enseñanza universitaria.

En 1978, la UNESCO declaró que Albania poseía el porcentaje de estudiantes mayor de Europa, proporcionalmente a su población. La enseñanza era totalmente gratuita. Lo mismo se consiguió en la sanidad; la malaria fue completamente erradicada; se formaron médicos, especialistas; los hospitales no eran clínicas de lujo, pero al igual que en la enseñanza, todo era gratuito. Aun siendo todavía difícil la situación económica, el sistema socialista demostró cómo se pueden atender los intereses vitales culturales y de la salud para el pueblo.

El desarrollo económico del país, es vital para transformar la sociedad; un objetivo esencial fue el de la electrificación, para lo que se necesitó construir importantes pantanos, centrales y facilitar el acceso a la red eléctrica a toda la población. Al principio de los años 70 había países europeos más desarrollados, pero sin electrificar totalmente. En Albania la electrificación se llevó hasta las aldeas más recónditas, transformando la vida de la gente. Albania incluso se convirtió en país exportador de energía eléctrica.

La lucha ideológica es una cuestión principal, y para Enver Hoxha una constante preocupación. La educación comunista se llevó a cabo en todos los aspectos de la vida. Enver lanzó la lucha contra el burocratismo, esa gangrena que ineluctablemente se infiltra en el partido y el Estado, si no se revoluciona constantemente la sociedad, ya sea mediante el control obrero, largo proceso que debe permitir a cada cual tener la competencia de controlar todos los niveles de la producción y del funcionamiento de las instituciones
estatales, o mediante la participación de los cuadros de las empresas en tareas directas de la producción para mejor conocer las condiciones de trabajo de los obreros y percibir mejor posibles innovaciones.

Para Enver Hoxha el conjunto de las luchas llevadas a cabo en el frente ideológico debía tener el objetivo de «aprender a conocer a fondo la psicología del pueblo y de los hombres», pues, como él mismo repetía, «son los hombres y las mujeres quienes hacen las revoluciones, pero también son hombres y mujeres los que hacen las contrarrevoluciones.»

Un hombre, un comunista forjado por su tiempo

Enver Hoxha dirigió el partido albanés y Albania en una fase histórica determinada, la de la «guerra civil internacional», en la que, desde 1917, una confrontación ideológica irreductible opone el campo capitalista al campo socialista. Comprometido en ese gran conflicto del siglo XX, Enver Hoxha jamás estableció compromiso alguno ni con el imperialismo ni con el revisionismo.

Quien no ha conocido la ocupación, el colonialismo, el fascismo, no puede saber lo que representa para un pueblo ser libre e independiente; Enver Hoxha dio a su pueblo ese orgullo. Quien no ha conocido el feudalismo, la miseria, el analfabetismo y el oscurantismo, no puede saber el estado de opresión a que son sometidos los hombres y las mujeres. Enver logró que los albaneses salieran del medievo y conociesen el progreso.

Ya antes de su desaparición, efectos conjugados de la ofensiva del capitalismo por imponer el nuevo orden internacional neoliberal, y la degeneración revisionista, modificó profundamente el curso de la historia mundial. Albania socialista, sometida a un bloqueo económico, aislada políticamente, sufrió la ley de la nueva relación de fuerzas. La implosión de la Unión Soviética, la nueva línea de China, la victoria, provisional pero general, del capitalismo y del imperialismo en los años 90, fueron de una presión ideológica tal y una asfixia económica que el poder socialista no pudo resistir.

En Albania se hicieron con el poder arrivistas, corruptos y la mafia. Hoy es un país desacreditado que vive tutelado por los Estados Unidos y las subvenciones de Europa y en la que muchos albaneses (¡dolorosa constatación!) se avergüenzan del país del que habían estado orgullosos.

Las etapas históricas cubiertas por Albania, de un país sometido y ocupado a un Estado libre e independiente; las grandes transformaciones de una sociedad que pasa del feudalismo a una sociedad más avanzada; la extraordinaria evolución del pensamiento en las generaciones nacidas bajo la dictadura foguista, al creado en el socialismo, es la obra de Enver Hoxha. Empero, debemos sacar las lecciones de la historia, de la derrota política del socialismo en los años 90. No podemos dejar de plantearnos interrogantes sobre la licuefacción ideológica registrada en Albania actualmente.

A todo revolucionario se le plantean problemas que no puede resolver, es ley de vida. La nueva capacidad de iniciativa exigida, las nuevas fuerzas creadoras necesarias para tener plena conciencia de las transformaciones de la sociedad, de las condiciones de vida, de la elevación del nivel cultural, por los logros del socialismo y de las enseñanzas del marxismo, son cuestiones harto delicadas y difíciles de resolver. Más debemos responder a esos interrogantes para estar en condiciones de interpretar la disolución ideológica de Albania socialista. Nuestra tarea es comprenderlo como hizo Enver Hoxha, esto es, resolver como comunista, como marxista–leninista, los problemas que se le plantearon en su tiempo. Nosotros como comunistas, como marxista–leninistas, debemos estar en condiciones de resolver los problemas planteados en la actual fase histórica.

Por: Nils Andersson
Extraído de la revista Unidad y Lucha n° 16

martes, 18 de agosto de 2015

Engels editor de Marx

¿Se conocía en realidad bien la obra de Marx, incluida La Ideología Alemana, después de su muerte? A la muerte de Marx, Engels se transformará en su primer editor, enfrentándose con este gigantesco filón de manuscritos codificados en la minúscula letra característica de su amigo y con cuidado trató de salir del problema, preparando la edición de los tomos restantes de El Capital. Una de las razones que esgrimía Engels para no trasladarse a Alemania, tal como se lo pedían desde el recién creado SPD, era su deseo de completar el trabajo de edición del Nachlass de Marx que se encontraba en Londres. Como una especie de Theofrasto moderno, Engels, con 62 años, se ocupó del desciframiento y edición de los manuscritos de su compañero, temiendo no concluir con esa misión, pues, como le confesara a Lavrov por carta: “…soy el único ser viviente que puede descifrar esa escritura y esas frases abreviadas…”. Es curioso que Engels, incluso con Marx en vida, había vislumbrado su papel de editor póstumo, ya sea por las limitaciones del propio Marx, ya por conocer el ritmo del trabajo de su amigo; recién fallecido Marx, Engels confesaba a Sorge que era mejor que se lo hubiera llevado la muerte, ya que: “…vivir teniendo ante él numerosos trabajos inacabados, devorado por el ansia de acabarlos y la imposibilidad de conseguirlo —esto le hubiera sido mil veces más doloroso que la dulce muerte que se lo ha llevado.” Al morir Marx surgió inmediatamente la idea de unas obras completas, que incluyeran todos sus trabajos juveniles, a pesar del desdén oficial del SPD y sus ideólogos.

 En un año tan temprano como 1883, la socialdemocracia rusa reunida en el Congreso de Copenhague realizó un llamado al SPD alemán para iniciar una edición popular exhaustiva .  Un año más tarde, abril de 1884, el propio Engels le comenta la misma necesidad a Rudolf Mayer, hablando de una edición lo más completa posible de los ensayos dispersos de Karl Marx: “…Gesamtausgabe von Marxens zerstreuten Aufsätzen…”.En mayo de 1885 es Hermann Schülter, responsable del diario socialdemócrata suizo Sozialdemokrat, quién le propone a Engels un plan de editar un tomo de compilación de escritos inéditos de Marx, que incluyera los de juventud, dentro de una futura serie titulada “Sozialdemokratische Bibliothek” . Otro visitante ruso en Londres, Voden, precisamente del grupo de Plejanov, que presionaba para editar todas las “viejas cosas” de Marx, le invitó Engels a ver los manuscritos con una gran lupa. Voden leyó el capítulo de la Die deutsche Ideologie, “Sankt Max”  (el Anti-Stirner), una versión más extensa de la Kritik a la filosofía del derecho hegeliana y otras partes de la Die deutsche Ideologie (las partes contra Bruno Bauer), y comprobó horrorizado lo difícil que era “descifrar los originales de Marx, cuya caligrafía me hicieron comprender la desesperación de sus profesores en la época de Tréveris”. Al mismo Voden le explicó su dilema el viejo General: “¿debería emplear el resto de su vida en publicar viejos manuscritos del trabajo publicista de los años 1840’s, o bien debería (después de haber publicado el tercer tomo de Das Kapital) editar los manuscritos de Marx sobre la historia de las teorías de la plusvalía?”

 En ese mismo encuentro Voden descubrió cierta aprensión de Engels hacia el Nachlass juvenil de Marx, incluida la Die deutsche Ideologie: “Nuestra siguiente charla giró en torno a los primeros escritos de Marx y Engels. Al principio, Engels pareció algo turbado de que yo mostrara mi interés por ellos… Engels preguntó cuáles eran los primeros escritos que le interesaban a Plejánov y sus seguidores y cuál era la razón de su interés. En su opinión tendría que ser suficiente el fragmento sobre Feuerbach, que él consideraba el más sustancioso de aquellas ‘viejas cosas’… Aproveché para volver sobre los primeros escritos de Marx, rogando a Engels que por lo menos arrancara los más importantes de un olvido inmerecido. Afirmé que las ‘Tesis sobre Feuerbach’ no eran suficientes. Engels contestó que para poder penetrar en aquellas ‘viejas historias’ era imprescindible estudiar al propio Hegel, cosa que hoy en día ya no era asunto de cualquier persona.” Pareciera que Engels o bien no tuviera tiempo para publicar todo el Marx disponible y desconocido o bien considerara al Nachlass, en el contexto del espectacular crecimiento electoral del SPD, de poca significancia práctica y limitado alcance ideológico.
Sostenía que aunque su contenido tuviera algún interés, su estilo semihegeliano, que ambos utilizaban en ese período, hacia esos textos intraducibles y, aparte, al estar escritos en alemán y con connotaciones culturales precisas, “habían perdido gran parte de su significado” . Engels, por ejemplo, se resistió a una traducción francesa del trabajo Kritik: Einleitung de 1857, y lo mismo con la edición de la correspondencia, el Briefwechsel von 1853, cuyo lenguaje calificaba como de “incomprensible” para el lector medio .

Engels falleció en 1895, dejando su misión inconclusa, que él mismo calificó irónicamente como de “mera selección” entre las diferentes versiones y diferentes redacciones trabajadas por Marx, sirviéndole de base siempre la última redacción disponible cronológicamente y cotejándolas con todas las anteriores. Es evidente que salvo raras y fortuitas excepciones (como el caso del capítulo “I. Feuerbach” de la Die deutsche Ideologie), Engels privilegió, casi exclusivamente, el trabajo editorial y de popularización en torno a la obra de crítica de la economía política y Das Kapital. Sabemos que esta obsesión engelsiana se debía al intento de realizar una obra orgánica y en lo posible, completa y sin fisuras, que pudiera enfrentarse la serie de críticas que surgían desde círculos burgueses, economistas neoclásicos y la academia. De esta manera finalizó la primera operación editorial sobre los manuscritos de Marx, realizada por aquel que siempre se consideró el “segundo violín”. Fue durante este trabajo de edición que polémicamente se constituyó el Marxismo como doctrina, lo que podría dar una hipótesis plausible de hasta qué punto y en qué medida tales presiones “políticas” externas influyeron sobre el propio trabajo editorial de Engels . El único fragmento juvenil de Marx que Engels dio a luz de la Die deutsche Ideologie fue “I. Feuerbach”, que ahora sabemos fue cuidadosamente “editado” cuando apareció en 1888 como apéndice la edición en forma de libro de su artículo “Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana” . El Engels tardío se encuentra en medio de una situación histórica inédita, que le exige nuevas tareas dentro de su trabajo ya no de difusión, sino de polémica “defensa” del legado de Marx.

Los avatares en la edición de las obras de Marx y Engels

sábado, 15 de agosto de 2015

ENGELS del historiador aleman Heinrich Gemkow


Marx y Engels forman la pareja más importante de la filosofía política. Se complementaban perfectamente.
Marx lo llamaba una "enciclopedia andante".La historia no ha sido muy benevolente con Engels, oculto bajo la sombra de un gigante y además denunciado por algunos seguidores de su maestro.
Engels era más pragmático en la política. No era un gran filósofo político como Marx. Era consciente de que necesitas una maquinaria política para conseguir resultados. Siempre estaba presionando a Marx para que terminara los escritos con los que guiar al movimiento político. Tenía un punto de vista mucho más práctico al enfrentarse a la política. Sobre asuntos como la vida en las grandes ciudades, el imperialismo o el feminismo, era capaz de conducir a Marx en distintas direcciones. Lo más importante es que Engels comprendía la realidad práctica del capitalismo, cómo funcionaba por su experiencia en Manchester (donde trabajaba como gerente de la empresa de su familia).
De día dirigía una empresa y de noche conspiraba como revolucionario para acabar con el capitalismo.
Eso lo cuenta bastante bien un sobrino que le visitó en Manchester y que le hizo esa pregunta. Su respuesta fue que tenías que hacer esas cosas bajo el capitalismo para poder sobrevivir. Todo el dinero que ganaba lo utilizaba para financiar a Marx y acabar con ese sistema social. Personalmente, para él era terriblemente incómodo y en sus cartas a Marx aparece ese sentimiento, pero en cierto modo ese es el acuerdo al que llegó con el sistema. Nunca pensó que tenía que disculparse por eso.
Y nunca pensó en renunciar.
En su libro sobre la clase obrera en Inglaterra, vemos al Engels ensayista pero también al periodista que busca hechos en la calle.
Engels descubre que Marx ya es una gran figura histórica. De forma consciente, da un paso atrás. Ahí está esa gran frase cuando dice: "Yo estaba contento con ser el segundo violín ante tan gran primer violín como era Marx". Por eso, tendemos a olvidar su gran contribución. Pero siempre estuvo ahí para apoyar a Marx. Es aún más cierto después de la muerte de Marx, cuando se convierte en guardián del legado de su amigo.
Y le perdonaba todo. Marx era un desastre en muchas cosas de su vida personal y siempre estaba pidiéndole dinero.
La única crisis fue cuando Marx fue especialmente insensible tras la muerte de Mary Burns. Engels le escribe para contarle que Mary ha muerto. Marx le responde: "Eso es terrible, pero necesito cinco libras para el colegio de las niñas". Aparte de esa situación, fueron inseparables.
Tras participar en los combates en Alemania de la revolución de 1848, Engels regresa a Manchester. ¿Es una humillación?
Lo es. Es terrible para él. Pero pronto vuelve a darse cuenta de que, con independencia de cómo ha sido su vida en los últimos diez años, de sus expectativas, debe sacrificar sus ambiciones como revolucionario, y seguir trabajando en la industria del algodón y manteniendo a Marx, lo que fue un gran sacrificio.
Para escribir El capital', Marx reclama datos y cifras que desconoce.
Cuando Marx intenta comprender el funcionamiento del capitalismo, depende por completo de la información que le da Engels sobre la evolución de los salarios, el funcionamiento de la producción o la Bolsa. Eso condiciona su visión de Marx del capitalismo porque todo se refiere a la industria del algodón de Manchester, que es una evolución extrema y avanzada de lo que era el capitalismo de la época.
¿Podríamos imaginarnos cómo hubiera sido Marx sin Engels?
Marx seguiría siendo lo que fue, pero sin Engels no hubiera existido la maquinaria política, la propagación de sus ideas y la internacionalización. Le hubiera faltado la aplicación de sus ideas al imperialismo y al feminismo. No creo que el marxismo hubiera evolucionado de la misma manera.
La familia de Marx apodaba a Engels ‘el General’ por sus artículos periodísticos sobre temas militares. Era un experto de sofá, pero llegó a publicar buenos artículos sobre la guerra de Crimea y la guerra franco-prusiana en la prensa inglesa.
Desde joven, no era alguien que volviera la espalda a una pelea. Se inició en la esgrima, y no como deporte. Llegó a participar en algunos duelos. “Con el segundo, me batí ayer y le asesté una buena encima de la ceja, desde arriba, una verdadera parada de primera”, escribió en una carta.
Engels era un hombre de acción y de costumbres poco convencionales en un revolucionario. Sus textos se convirtieron en guía del feminismo marxista, pero antes, y para escándalo de unos cuantos comunistas puritanos, no perdía la oportunidad de pasearse con numerosas amantes.
Sin embargo, unos meses después estaba en Alemania y participó en primera línea del frente en los ataques contra la infantería prusiana. Nunca permitió que sus correligionarios olvidaran que había estado en las barricadas.
En Londres disfrutó de la libertad que nunca tuvo en Alemania. Todos los domingos su casa se abría a amigos para beber y discutir bajo una discreta vigilancia policial. “Es evidente que esos imbéciles piensan que estamos fabricando dinamita cuando en realidad hablamos de whisky”, se reía Engels.
Ya disponible:
F. ENGELS, de Heinrich Hemkow
1ª edición, Pamplona, Agosto 2015
21×15 cms., 481 págs.
Cubierta a todo color, con solapas y plastificada brillo.
PVP: 20 euros
Pedidos: maimar_1@hotmail.com
Edición original del Instituto de Marxismo Leninismo del Comite Central del partido Socialista Unificado de Alemania.

domingo, 9 de agosto de 2015

El Prestigioso Historiador Pierre Vilar sobre Stalin

Yo quisiera decir primero que la palabra “presentación” conviene mal para las palabras que voy a pronunciar, y que serán pocas. No puedo hablar de las particularidades de la edición que se nos ofrece, pues son los mismos responsables de ella los más calificados para hacerlo.
Y si se tratase de “presentar” en algunos minutos la obra de Stalin como conjunto y método de pensamiento, como testimonio y preparación de su papel en la historia, yo no me sentiría a la altura, francamente, de tal presunción.

Yo quisiera decir sencillamente por qué he aceptado estar esta noche entre vosotros, como había aceptado, en el año del centenario, en 1979, escribir algunas observaciones sobre la parte de la obra de Stalin que pienso conocer un poco mejor: lo que se refiere a la definición y a la historia del hecho nacional. Otros puntos, otros dominios, en los que me siento menos calificado, no dejaré, naturalmente, de señalarlos, pero de una manera más rápida.

En 1962, yo dediqué tres volúmenes, gordos, demasiado gordos, a ciertos aspectos de la historia de Cataluña. En el prefacio, resumiendo las teorías, los análisis que se habían hecho, a través de la historia, sobre naciones y nacionalidades, yo señalaba que las obras de Stalin, en este dominio, eran, al mismo tiempo, las más claras y las más profundas para elucidar el valor de estas palabras y los hechos que podían designar. Mucha gente, desde entonces, ha interpretado mi posición, sea como si yo, partiendo de las frases de Stalin, las hubiera aplicado al caso catalán, como si fuesen un dogma; sea como si yo las hubiera citado porque, en los años en que preparaba mi libro, la referencia a Stalin “era de moda”. Interpretación disparatada. ¿Podía yo, tratándose de un problema de “nacionalidad”, ignorar las obras del que Lenin, en 1917, había designado como “Comisario para las Nacionalidades”, y que, desde ese puesto, había construido una federación de nacionalidades de tipo absolutamente nuevo? ¿Cómo no me hubiera interesado el pensamiento que le había permitido llegar a semejante construcción? Y como encontré en la expresión de este pensamiento, líneas teóricas fundamentales, las cité. Fue una sencilla manifestación de honradez intelectual.



Muy recientemente, acabo de leer un librito, de lo más superficial sobre el tema catalán, que se atreve a escribir:
“El bolchevique georgiano no había hecho en 1913 sino una poco brillante abstracción de los elementos comunes de las grandes naciones-Estados europeos, formadas en los siglos XVIII y XIX bajo hegemonía burguesa”.
Es exactamente como si el autor de un manual de tercera fila para principiantes en Física, se permitiera escribir que Newton, o Einstein, no habían hecho sino una “poco brillante abstracción” de los conocimientos en Física de su tiempo. Además, la afirmación de que Stalin ha considerado únicamente la nación burguesa no es exacta, pues Stalin, analizando, en 1904, la cuestión georgiana, dice que hubo una “cuestión nacional” de los feudales, una “cuestión nacional” del clero, una “cuestión nacional” de los burgueses y de los pequeño-burgueses del “Sakartvelo”, periódico con el cual polemizaba, añadiendo que se podía prever, en el porvenir, una “cuestión nacional” de los proletarios, y, por acabar, la frase fundamental:
“La cuestión nacional, en las diversas épocas, sirve intereses distintos, adquiere matices distintos, en función de la clase que la plantea, y del momento en que la plantea”.

Repito que una frase de contenido tan denso, es de la categoría, en el campo del análisis histórico, de las ecuaciones fundamentales en el campo de la Física. Si no se tiene presente en todo momento, no se entiende nada ni de la cuestión nacional, ni siquiera de toda la historia del siglo XX, siglo de las liberaciones nacionales, de la descolonización.

Se suelen olvidar en muchas obras de gran pobreza intelectual, y que se creen “brillantes”, los hechos más enormes de la historia. Yo recuerdo siempre, y cito en varias ocasiones, una serie de la Televisión Francesa en que Bernard Henry Levi, “joven filósofo” pasado de un maoísmo descabellado a un reaccionarismo de lo más negro, tomaba esa actitud de superioridad, de desprecio, de condescendencia hacia el pensamiento bolchevique de la primera mitad del siglo XX. Alejandro Sanguinetti, diputado gaullista, pero buen historiador y formado en la resistencia de los años 40, se levantó y dijo: Joven esta gente ha hecho una revolución, y no una pequeña; ha ganado una guerra, y no una pequeña, y se ha guardado su imperio colonial, que es lo que no se les perdona. Ahora bien –yo añado– si se han guardado este imperio colonial, es que han dejado de considerarlo como tal. Es que han tenido una política de las nacionalidades. Después de los primeros choques determinados por los elementos burgueses o feudales de los confines euro-asiáticos, han establecido un nuevo tipo de relación entre los pueblos y poderes revolucionarios, y asegurado un nivel de desarrollo completamente distinto del que los imperialismos burgueses permitían a los territorios de sus colonias. Si las cosas fueron así, es el pensamiento de Stalin en este dominio lo que lo permitió. Y si han podido producirse cambios, fue después de su muerte. Toda la historia del siglo está ligada al conocimiento de sus tesis. No se trata pues, ni de “moda” ni de “brillantez”.


Obra editada y revisada por STALIN


Pero es precisamente porque el georgiano Stalin fue el especialista reconocido de la cuestión nacional en el pensamiento leninista y bolchevique, que la historiografía especializada, allí, en el antibolchevismo, le quiere quitar importancia y no duda, para hacerlo, en deformar la realidad.

Es así como el doctor Pipes, considerado en Estados Unidos como gran experto en sovietología (por eso es consejero del presidente Reagan, y eso no deja de inquietarme), ha afirmado, en un libro muy conocido, de 1954, con toda tranquilidad, que si Stalin, en 1913, estuvo encargado por Lenin de redactar un artículo sobre la cuestión nacional, fue “por casualidad”, porque el georgiano especialista, Shamian, no estaba disponible: que Stalin no había publicado nada sobre el tema, y que era un perfecto desconocido, de Lenin en particular. Y esto cuando, en las primeras páginas de todas las obras completas de Stalin, figura el artículo de 1904, del cual he citado las fórmulas fundamentales sobre la cuestión nacional. Además, Stalin había encontrado a Lenin en Tammerfors en 1905, en Estocolmo en 1906, en Londres en 1907. Y se sabe que, en 1912, en una carta a Gorki, Lenin habla del “maravilloso georgiano” que está redactando el artículo sobre nacionalidades. Es verdad que, según me ha contado Garaudy cuando era encargado de la edición francesa de las obras de Lenin, las autoridades jruschovistas habían suprimido esta carta de la edición rusa, y querían impedir que figurase en la francesa. Así se escribe la historia.

En cuanto al artículo de 1913, el antiestalinismo suele contradecirse. Trotski, demasiado inteligente para encontrarlo “malo”, dice que el mismo Lenin lo había corregido, casi redactado, línea por línea. Pero más corriente, hoy en día, es afirmar que a Lenin el artículo no le gustaba. Será por eso, probablemente, que ha escogido a Stalin como “Comisario para las Nacionalidades”.

En cuanto al fondo del artículo, suele escribirse que la definición de la nación es vulgar, pedagógica, empírica, etc. Lo que no se dice es que no es una definición sino un programa de investigación para cada caso concreto.
La nación es una comunidad (genlimehafl, no gesellshaft) humana, estable, históricamente constituible: es un problema de la conciencia de grupo, en la larga duración –una de las dimensiones del tiempo histórico–: además es un producto de la historia, –no de la divinidad, ni de la naturaleza– no es nada “transhistórica” como pretendía Poulanzas.

Idioma, territorio, vida económica, formación psíquica y cultural: todos los elementos han de ser reconstituidos y estudiados, con varios matices en los casos concretos. Pero si este hecho de larga duración, y psicológicamente eficaz, puede ser utilizado sucesivamente por clases distintas, es porque existe. Pero Luxemburg, que consideraba también el hecho nacional como un instrumento de clase, había escrito que era un “estuche vacío” en el cual cada clase ponía sus propias visiones.

Stalin, –como Lenin– no cree que se puedan utilizar estuches vacíos. El hecho nacional es históricamente utilizable porque existe. Todo el siglo XX verifica la visión estaliniana de la nación.

Y hay que leer seriamente los textos enteros. En el artículo de 1913, unos fabricantes de “obras selectas” suprimen generalmente el mejor estudio sintético del hecho nacional en el siglo XIX que nunca haya sido escrito. Es verdad que en Occidente, fuera de las naciones-Estados de tipo francés, o alemán, Stalin ignora, en 1913, el caso español. Trabajó sobre los casos de Europa Central. Pero establece perfectamente la jerarquía de los factores y de los actores.

Se dice muy a menudo que Stalin reduce la cuestión nacional a la del mercado. Pero leamos el texto y veremos si es “dogmático” y unilateral.

Para cada problema hay que leer a Stalin, obra que se consulta, como la de Marx. No se trata de leerlo de un tirón. Se trata de buscar, cada vez que uno se sienta cuestionado por la realidad, lo que Stalin, confrontado con una realidad del mismo tipo, ha escrito sobre ella. Es evidente que no se sacarán de la lectura conclusiones mecánicas. Se dice a menudo que Stalin imponía su artículo de 1913 como un catecismo. Pero, en una controversia sobre el hecho nacional, él mismo reprochó a un interlocutor haber tomado en 1925 el artículo de 1913 como referencia. Es fácil acusar sin haber leído.

Un último punto: el último mensaje de Stalin, “Los Problemas Económicos del Socialismo en la URSS”. Una obra fundamental: jóvenes tecnócratas empezaban a afirmar que todos los problemas de la URSS se resolverían por el progreso técnico. Stalin, que era un entusiasta del progreso técnico, ponía su país en guardia contra la idea de que las fuerzas productivas son el único factor de la transformación de una sociedad. Si las relaciones de producción, las estructuras sociales y la psicología colectiva, no cambian resueltamente, el progreso técnico se estancará. Y explicaba que el comunismo exigía todavía muchos cambios, particularmente el acercamiento del trabajo del campo y del trabajo industrial, del trabajo físico con el intelectual. Aconsejaba la educación politécnica y dibujaba un porvenir donde todos los hombres podrían tener numerosas posibilidades, cambiar de oficio para disfrutar de varios tipos de trabajo, y volver, con más tiempo, liberado por la técnica, a hacer del trabajo un gusto, como lo anunciaba Marx.

martes, 4 de agosto de 2015

Novedad, ENVER HOXHA, Obras Escogidas I

Ya disponible:
ENVER HOXHA, Obras Escogídas I
1ª edición,  Agosto 2015
910 págs.
Cubierta a todo color, con solapas y plastificada brillo.
PVP: 25 euros
Pedidos: maimar_1@hotmail.com

Edición original 8 Nentori
Tirada limitada 75 ejemplares

¿Por qué el camarada Stalin fue condenado en el XX Congreso sin que los otros partidos comunistas y obreros del mundo fueran consultados previamente? Por qué ante los partidos comunistas y obreros del mundo se lanzó súbitamente el “anatema” contra Stalin, y muchos partidos hermanos se enteraron de esto sólo cuando el imperialismo hizo imprimir en gran cantidad el informe secreto del camarada Jruschov? (Enver Hohxa)

lunes, 3 de agosto de 2015

Nuevo!! F. ENGELS de Heinrich Gemkow

Ya disponible:
F. ENGELS, de Heinrich Hemkow
1ª edición, Pamplona, Agosto 2015
21×15 cms., 481 págs.
Cubierta a todo color, con solapas y plastificada brillo.
PVP: 20 euros
Pedidos: maimar_1@hotmail.com

Edición original del Instituto de Marxismo Leninismo del Comite Central del partido Socialista Unificado de Alemania

LENIN sobre Engels:
El 5 de agosto del nuevo calendario (24 de julio) de 1895 falleció en Londres Federico Engels. Después de su amigo Carlos Marx (fallecido en 1883), Engels fue el más notable científico y maestro del proletariado contemporáneo de todo el mundo civilizado. Desde que el destino relacionó a Carlos Marx con Federico Engels, la obra a la que ambos amigos consagraron su vida se convirtió en común. Por eso, para comprender lo que Engels ha hecho por el proletariado es necesario entender claramente la importancia de la doctrina y actividad de Marx para el desarrollo del movimiento obrero contemporáneo. Marx y Engels fueron los primeros en demostrar que la clase obrera, con sus reivindicaciones, es el resultado necesario del sistema económico actual que, con la burguesía, crea y organiza inevitablemente al proletariado. Demostraron que la humanidad se verá liberada de las calamidades que la azotan actualmente, no por los esfuerzos bienintencionados de algunas nobles personalidades, sino por la lucha de clase del proletariado organizado. Marx y Engels fueron los primeros en esclarecer en sus obras científicas que el socialismo no es una invención de soñadores, sino la meta final y el resultado inevitable del desarrollo de las fuerias productivas dentro de la sociedad contemporánea. Toda la historia escrita hasta ahora es la historia de la lucha de clases, del cambio sucesivo en el dominio y en la victoria de una clase social sobre otra. Y esto continuará hasta que desaparezcan las bases de la lucha de clases y del dominio de clase: la propiedad privada y la producción social caótica. Los intereses del proletariado exigen que dichas bases sean destruidas, por lo que la lucha de clases consciente de los obreros organizados debe ser dirigida contra ellas. Y toda lucha de clases es una lucha política.
He ahí por qué el nombre y la vida de Engels deben ser conocidos por todo obrero; tal es el motivo de que incluyamos en nuestra recopilación -- que como todo lo que editamos tiene por objeto despertar la conciencia de clase de los obreros rusos -- un esbozo sobre la vida y la actividad de Federico Engels, uno de los dos grandes maestros del proletariado contemporáneo.
¡Memoria eterna a Federico Engels, gran luchador y maes tro del proletariado!