Pájaros de la Tormenta es la primera novela escrita por Antonio Guerrero Drouet, en la que con realismo nos muestra de manera frontal, y paso a paso, la lucha rebelde del pueblo en una etapa de la historia de Ecuador. Se relata la vida heroica de algunos de los más destacados dirigentes que ha tenido la lucha revolucionaria y sus acciones por poner fin a las injusticias que aquejan al pueblo oprimido, demostrando la conciencia por combatir y el vigor que poseen los comunistas por transformar la realidad del Ecuador.
Esta novela debe ser vista como un elemento del proceso de educación política para el militante revolucionario, debido a que su contenido motiva a prepararse en los distintas elementos de lo que significa la actividad, en la acción política, en la relación con las masas, en la construcción de la organización revolucionaria, en la lucha popular, etc.
Enseña que la lucha popular por las reivindicaciones debe ser masiva, debe vincular la acción reivindicativa con la lucha por la toma del poder, por lo tanto motiva a la participación constante de cada militante en el combate contra las clases dominantes. Principalmente nos motiva a construir un rol de liderazgo, a jugar el papel de vanguardia en la lucha por la conquista del poder.
En sus páginas quedan dibujadas las características revolucionarios de comunistas como Milton Reyes, Rosita Paredes, Jaime Hurtado, Washington Álvarez. En ellas aprendemos que los revolucionarios debemos pelear en contra de la burguesía y el imperialismo, pero también en contra de quienes los defienden y se ocultan entre el movimiento obrero con tesis pseudo revolucionarias, como los revisionistas y oportunistas sirvientes del sistema capitalista.
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FUE UN QUINCE DE NOVIEMBRE
Es hora ya del tiempo
Y del tiempo ya es hora
De alcanzar libertad
Frente al oscurantismo
Quien puso en pie la idea
Única
Buena
Bella
Que
Para lograr ser fiera
Tiene que hacerse roca
Y lanzar la idea-piedra
Libertaria
Certera
Pues esa libertad
Siempre tiene su opuesto
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Y fue que así dispuestos
Un 15 de noviembre
Ante la carestía
El hambre
Cuando todo subía
Aunque no había derechos
Nos alzamos tal día
Toda la oligarquía
En clamor soliloquio
Se mostró sorprendida
El alzamiento alerta
De nuestra clase obrera
Fue un fulgor
Y alimento
Para los oprimidos
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En tanto los banqueros
Asustados decían:
Allí están “esos”
Soliviantan “la plebe”
Se levantó “la podre”
Las calles están llenas
De una gran “porquería”
Si señor: la “inmundicia”
Hoy se ha alzado a las calles,
Hoy proclamó la Huelga
¡Por dios!
¡Que ira a pasarnos!
Decían las señoronas
Emperifolladas todas
Y aquella gente “ilustre”
De corbatas de estilo
Casimir extranjero
De reloj de levita
Con anteojos de oro
Saltones de dinero
¡Hay que darles duro
A esos puercos!
¡Hay que darle a esos negros!
Hay que darle a esos cholos!
Hay que darle a esos indios
Señor carabinero:
¡Vaya a cumplir su oficio!
23
¡Señor!
¡Están sacando ellos!
¿¡Que sacan dime, donde?!
¡Piedras señor las sacan
De las calles
Del río
También se arman de palos
Y asaltan con fusiles
Se defienden
Disparan
Y también sacan clavos
Y sobre todo:
¡Piedras!
¡Piedras en los bolsillos!
Y piedras en las manos
¡Se pasan esas piedras
Y las lanzan con furia!
Empuña ese fusil
Y descarga tus armas
¡Dispara!
¡Hay dios dispara!
Porque pueden llegar
A mi hacienda
A mi casa
A mi futre palacio
Romper mi espejo lustre
Adquirido en Europa
¡Hay que rajar a tiros!
¡Clavarles bayonetas!
Por más que palos
Tuercas
Mezquitas, clavos, tengan
Aquellos tercos, sucios
No podrán con las balas
Con las cuchillerías
¡A esos tira piedras
Hay que caerles duro!
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Así fue aquella historia
Que abrió la Ría Guayas
A los cuerpos abiertos
De mujeres del pueblo
De obreros, artesanos
Y de los panaderos
Por esas bayonetas
Que enterró entre sus aguas
A los valientes niños
Que a esas aguas echaron
Dijeron las matronas
Mientras de té llenaban
Sus lívidas gargantas
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