domingo, 11 de noviembre de 2018

PAJAROS DE LA TORMENTA. Antonio Guerrero Drouet.

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Pájaros de la Tormenta es la primera novela escrita por Antonio Guerrero Drouet, en la que con realismo nos muestra de manera frontal, y paso a paso, la lucha rebelde del pueblo en una etapa de la historia de Ecuador. Se relata la vida heroica de algunos de los más destacados dirigentes que ha tenido la lucha revolucionaria y sus acciones por poner fin a las injusticias que aquejan al pueblo oprimido, demostrando la conciencia por combatir y el vigor que poseen los comunistas por transformar la realidad del Ecuador.
Esta novela debe ser vista como un elemento del proceso de educación política para el militante revolucionario, debido a que su contenido motiva a prepararse en los distintas elementos de lo que significa la actividad, en la acción política, en la relación con las masas, en la construcción de la organización revolucionaria, en la lucha popular, etc.
Enseña que la lucha popular por las reivindicaciones debe ser masiva, debe vincular la acción reivindicativa con la lucha por la toma del poder, por lo tanto motiva a la participación constante de cada militante en el combate contra las clases dominantes. Principalmente nos motiva a construir un rol de liderazgo, a jugar el papel de vanguardia en la lucha por la conquista del poder.
En sus páginas quedan dibujadas las características revolucionarios de comunistas como Milton Reyes, Rosita Paredes, Jaime Hurtado, Washington Álvarez. En ellas aprendemos que los revolucionarios debemos pelear en contra de la burguesía y el imperialismo, pero también en contra de quienes los defienden y se ocultan entre el movimiento obrero con tesis pseudo revolucionarias, como los revisionistas y oportunistas sirvientes del sistema capitalista.
Recomendamos su lectura a todos a quienes les interesa conocer y prepararse para ser parte activa en la preparación de la revolución y los internacionalistas que quieran estudiar la organización comunista ecuatoriana.
Antonio Guerrero

1 comentario:

Antonio Guerrero Drouet dijo...

FUE UN QUINCE DE NOVIEMBRE

Es hora ya del tiempo

Y del tiempo ya es hora

De alcanzar libertad

Frente al oscurantismo

Quien puso en pie la idea

Única

Buena

Bella


Que

Para lograr ser fiera

Tiene que hacerse roca

Y lanzar la idea-piedra

Libertaria

Certera

Pues esa libertad

Siempre tiene su opuesto

21

Y fue que así dispuestos

Un 15 de noviembre

Ante la carestía

El hambre

Cuando todo subía

Aunque no había derechos

Nos alzamos tal día



Toda la oligarquía

En clamor soliloquio

Se mostró sorprendida

El alzamiento alerta

De nuestra clase obrera

Fue un fulgor

Y alimento

Para los oprimidos

22

En tanto los banqueros

Asustados decían:

Allí están “esos”

Soliviantan “la plebe”

Se levantó “la podre”

Las calles están llenas

De una gran “porquería”



Si señor: la “inmundicia”

Hoy se ha alzado a las calles,

Hoy proclamó la Huelga



¡Por dios!

¡Que ira a pasarnos!

Decían las señoronas

Emperifolladas todas

Y aquella gente “ilustre”

De corbatas de estilo

Casimir extranjero

De reloj de levita

Con anteojos de oro

Saltones de dinero



¡Hay que darles duro

A esos puercos!

¡Hay que darle a esos negros!

Hay que darle a esos cholos!

Hay que darle a esos indios

Señor carabinero:

¡Vaya a cumplir su oficio!

23

¡Señor!

¡Están sacando ellos!

¿¡Que sacan dime, donde?!

¡Piedras señor las sacan

De las calles

Del río

También se arman de palos

Y asaltan con fusiles

Se defienden

Disparan

Y también sacan clavos

Y sobre todo:

¡Piedras!

¡Piedras en los bolsillos!

Y piedras en las manos

¡Se pasan esas piedras

Y las lanzan con furia!





Empuña ese fusil

Y descarga tus armas

¡Dispara!

¡Hay dios dispara!

Porque pueden llegar

A mi hacienda

A mi casa

A mi futre palacio

Romper mi espejo lustre

Adquirido en Europa



¡Hay que rajar a tiros!

¡Clavarles bayonetas!

Por más que palos

Tuercas

Mezquitas, clavos, tengan

Aquellos tercos, sucios

No podrán con las balas

Con las cuchillerías

¡A esos tira piedras

Hay que caerles duro!

24

Así fue aquella historia

Que abrió la Ría Guayas

A los cuerpos abiertos

De mujeres del pueblo

De obreros, artesanos

Y de los panaderos

Por esas bayonetas

Que enterró entre sus aguas

A los valientes niños

Que a esas aguas echaron





Dijeron las matronas

Mientras de té llenaban

Sus lívidas gargantas