Se viene otra edición de OTRA MIRADA SOBRE STALIN, escrito por el belga Ludo Martens.
En el seminario
participan especialistas provenientes de diversos organismos y universidades,
además de expertos independientes. Entre los ponentes que han intervenido se
encuentran reconocidos analistas como Serguéi Gueórguievich Kara-Murzá, Andrei
Illich Fursov, Andrei Víktorovich Manoilo, Tatiana Vasílievna Evguéniyeva, Ígor
Ivánovich Kuznetsov, Aleksandr Leonídovich Dvorkin, entre muchos otros.
¿Por qué es importante
para nosotros, en una universidad pedagógica, discutir y comprender un fenómeno
de nuestra época como lo son las “revoluciones de colores”? ¿Acaso podríamos
prescindir de ello? ¿Será este simplemente un interés momentáneo y superficial
por lo que sucede en el entorno? Por supuesto que es necesario comprender y
estudiar la historia, pero no es menos importante que quienes mañana tendrán la
tarea de enseñar a otros, de explicar lo que ocurre, quienes se convertirán en
activistas políticos y sociales, o en analistas en distintos ámbitos de la vida
pública, estén capacitados para entender, analizar, explicar a los demás y
actuar con conciencia en cualquier circunstancia histórica.
Muchas personas piensan
que una “revolución de color” o un “Maidán” puede suceder o no, y que, en
cualquier caso, esto no afecta al ciudadano común o al “hombre real”, como
suelen decir los jóvenes hoy. Muchos han creído que la lógica del pragmatismo
pasivo —”mi casa está en la esquina, no sé nada”— ha triunfado históricamente.
Pero no es así. Lo que está ocurriendo nos afecta a todos, está transformando
las condiciones básicas de nuestra existencia social y de nuestro desarrollo
histórico. Y el futuro, su orientación, dependerá de la comprensión y de la
postura de cada uno. Pudimos observar cómo opera esa dependencia en el golpe de
Estado consumado en Ucrania en 2014, o en los eventos de Turquía en julio de
2016, durante el intento fallido de golpe.
Las “revoluciones de colores” no son accidentes ni consecuencia de errores: son una inevitabilidad. Rusia no podrá evitarlas ni simplemente resistirlas. Nuestra vida se ha topado con intereses ajenos y con tecnologías de intervención. ¿Cómo? ¿Por qué?INTRODUCCIÓN 10
CAPÍTULO 1. LAS “REVOLUCIONES DE COLORES” COMO FACTOR DE
LA GEOPOLÍTICA CONTEMPORÁNEA 19
1.1. Principales tendencias geopolíticas del mundo
contemporáneo 19
1.2. El poder blando en la política mundial 22
1.3. Las “revoluciones de colores” y el orden mundial
contemporáneo 25
CAPÍTULO 2. PREPARACIÓN DE UNA “REVOLUCIÓN DE COLORES” 35
2.1. Metodología de las “revoluciones de color” 35
2.2. Planificación 39
CAPÍTULO 3. MECANISMOS PSICOLÓGICOS DE PREPARACIÓN DE LAS “REVOLUCIONES DE COLORES” 49
3.1. Control de la conducta 49
3.2. Control del espacio de significados y símbolos 56
CAPÍTULO 4. Organización y ejecución de una “revolución
de colores” 63
4.1. Los organizadores 63
4.2. La juventud: vanguardia del golpe 70
4.3. Campaña de Desprestigio 75
4.4. La toma del espacio 78
CAPÍTULO 5. ETAPA FINAL DE LA REVOLUCIÓN DE COLORES.
CONSOLIDACIÓN DE LA VICTORIA 90
5.1. Acciones
al telón final 90
5.2. Exit polls y conteo paralelo de votos 92
5.3. Acciones ilegales 94
CAPÍTULO 6. TECNOLOGÍAS DE LA SIMBOLOGÍA POLÍTICA COMO
MECANISMO DE LAS “REVOLUCIONES DE COLORES” 99
6.1. Uso de la simbología política en los movimientos de
protesta del siglo XX 99
6.2. Simbología política de la “revolución del bulldozer”
en Yugoslavia 102
6.3. Los símbolos de la “revolución de las rosas” y de la
“revolución naranja” 105
6.4. El espacio simbólico de otras “revoluciones de
colores” 112
CAPÍTULO 7. LA “REVOLUCIÓN DE COLORES” EN ACCIÓN.
El Euromaidán 120
7.1. Tecnologías de organización del Euromaidán en su
fase inicial 120
7.2. Organización de la infraestructura del “Euromaidán” 127
CAPÍTULO 8. TECNOLOGÍAS PARA CONTRARRESTAR LAS
“REVOLUCIONES DE COLORES” 131
8.1. Prevención e impedimento de la posibilidad de llevar
a cabo una “revolución de colores” 131
8.2. Métodos para combatir la tecnología de las
“revoluciones de colores” 146
Bibliografía recomendada 156
Apéndice. 169
Su obra -- por ejemplo, el libro El arte en Rusia: la era soviética (1991) -- aborda de manera sistemática las transformaciones artísticas en la URSS.
Ha sido pionero en introducir estos estudios en España dentro del ámbito universitario (ya desde el franquismo), lo cual añade valor al campo de la historiografía del arte soviético en lengua hispana.
Reconoce que el arte soviético es un fenómeno complejo, ligado tanto a la historia política, social y de las instituciones del Estado soviético como a la tradición artística rusa anterior y a las vanguardias.
Estudia cómo se pasó —y se tensionó— entre la libertad y experimentación de las vanguardias (como el constructivismo, suprematismo) y las potenciacion del arte oficial del Estado, sobre todo a partir de los años 30 con el establecimiento del realismo socialista.
Analiza también el arte como aparato ideológico, es decir, la función propagandística del arte en la URSS y su relación con los mecanismos estatales de poder y transformación social.
Él no simplifica el arte soviético como mero “arte de propaganda”: reconoce que hay complejidad, tensiones, momentos de experimentación, rupturas, y también continuidad con tradiciones artísticas. Por ejemplo, aborda cómo la vanguardia rusa fue absorbida, transformada o reprimida dentro del sistema soviético.
Al mismo tiempo, pone de relieve las limitaciones: la función del arte estaba muy condicionada por las intenciones del Estado, lo cual implicó una relación entre arte, política, aparato cultural y psicológico. Esto no lo presenta como algo puramente negativo, pero sí como un aspecto esencial para entender este arte en su contexto.
También plantea que el estudio del arte soviético exige alejarse de prejuicios occidentales simplistas (por ejemplo, arte “malo” porque “propagando al régimen”) y situarlo en su marco histórico-institucional para una valoración más matizada.
El trabajo de Kurz aporta mucho valor por las siguientes razones:
Ofrece un enfoque histórico riguroso que evita caer en clichés simplistas sobre el arte soviético. Nos obliga a ver este arte en su contexto: la revolución, la política cultural, la construcción del nuevo hombre/sociedad, la influencia de la imagen, de los medios, del Estado.
Su reconocimiento de la tensión entre vanguardia/experimentación y aparato estatal lo hace especialmente interesante: muestra que el arte soviético, también generó innovaciones, rupturas y fuerza simbólica.
Para alguien que, como tú quizá, quiera aproximarse al arte soviético desde una perspectiva crítica pero abierta, su obra representa un buen punto de partida.
Al mismo tiempo, me parece importante matizar:
Desde mi perspectiva, el arte soviético tiene valor histórico, simbólico, documental y estético.
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Hace unos años, se produjo una especie de redescubrimiento
de los pintores soviéticos. Tras décadas de hablar de ellos como si fueran
"serpientes y lagartos" —la afirmación más común era que su obra era
estereotipada, mostrando únicamente a "Apolos" proletarios exhibiendo
sus músculos—, resultó que nada de esto era cierto.
Este redescubrimiento se manifestó de la única manera en
que, en una sociedad capitalista, se valora el arte: aumentando su precio en el
mercado. Parece irónico, teniendo en cuenta que se trataba de pintores que
producían dentro de una sociedad y para una sociedad en la que la ley del
valor, además de estar limitada por la planificación de la economía, estaba en
decadencia. Pero así son los giros y vueltas de la historia.
INDICE:
REALISMO
SOCIALISTA 7
Grandes
Pintores
ALEXANDER
GERASIMOV 8
ALEXANDER DEINEKA 10
ARKADY PLASTOV 16
BRODSKY 20
GERASIMOV 29
ADAMOVA 35
GRABAR 39
AVILOV 46
YURI
KUGACH 50
GELY
KORZHEV 57
Pintores
muy buenos
Tatiana
Yablonskaya 66
Nikolay Andreyev 68
Kukryniksy 68
María Bree-Bein 71
Los
hermanos Tkachev 71
Sergei
Tkachev 72
Alexei Tkachev 73
Urmance de Baqi 73
Gabriel
Gorelov 75
Fiódor
Sychkov 76
Galina
Boroday 77
Yefim
Cheptsov 77
Boris
Nemensky 78
Konstantín
Yuon 79
Alexander
Laktionov 80
Vladimir
Krikhatsky 81
Abram
Arjipov 81
Vitaly
Tikhov 83
Fiódor
Bogorodsky 84
Vasili
Yakovlev 84
Mitrofán
Grekov 85
Nikolay
Prisekin 85
Iván
Babenko 87
Akhmed Kitayev 87
Yuri Tulin 88
Mijaíl Nesterov 89
Kuzma
Petrov-Vodkin 90
Abram
Veksler 91
Yuri
Neprintsev 92
Nikolai
Terpsikhorov 92
Fiódor
Reshetnikov 93
Víktor
Puzirkov 95
Grigory
Shegal 95
Tamara
Naumova 97
ARTISTAS
SOVIÉTICOS PINTANDO LA GUERRA 1941-1945
Moscú 113
Bloqueo
de leningrado 120
Partidas 127
1942 136
La
batalla de Sebastopol 138
CARTELES 140
ÍNDICE
PRÓLOGO
I. ¿ESPERANZA EN EL ESTE? (Septiembre 1987)
Abrir un debate peligroso
Masacres imperialistas, quimeras «socialistas»
El socialismo en un solo país
Frente al terror colonial y fascista
Stalingrado, el símbolo
El seudocomunismo
Maticemos…
Breve travesía en un largo invierno
Llega la vedette Gorbachov
Leer a Gorbachov y leer a la CIA
La posibilidad de una evolución positiva
II. PRAGA
1968-1989. REFLEXIONES ANTES DE LA TEMPESTAD (Agosto 1989)
Lech Wałęsa, el vocero de las multinacionales
Hungría: surgimiento de una capa social de «nuevos ricos»
Praga 1968: ¿el camino hacia la Comunidad Europea?
¿Dubček, el Rocard checoslovaco?
La lucha de clases continúa bajo el socialismo…
La intervención: ¿escoger entre dos males?
Fidel Castro y la intervención en Praga…
Checoslovaquia, entregada al liberalismo…
La no intervención y el internacionalismo
La demora de la catástrofe…
La autocrítica del Partido Comunista de Checoslovaquia
La Carta 77: la voz de Radio Europa Libre
¿Hacia la lucha final?
III. POST SCRIPTUM, ¿ESTABAN DEL LADO DE LA
«REVOLUCIÓN»…? (Octubre 1990)
IV. BUDAPEST
1956. LA CONTRARREVOLUCIÓN ARMADA (Mayo 1990)
La liberación, tras 25 años de fascismo
El primer complot fascista
El arzobispo Mindszenty apuesta por la Tercera Guerra Mundial
La CIA y los socialdemócratas de derechas
La instauración del poder obrero
Las confesiones de Rajk
Rajk, Nagy, Pozsgay, Nyers y la restauración
La ofensiva norteamericana
Se desata la persecución del «stalinismo»
La CIA dicta el programa de la «revolución»
El revisionista Nagy a la cabeza del Gobierno
Nagy a la cabeza de la contrarrevolución
Kádár y su padre adoptivo Jruschov
Lenin a propósito de la revolución húngara
V. CUANDO EL VAMPIRO DE LOS
CÁRPATOS ARREMETIÓ CONTRA TIMISOARA (JULIO 1990.)
El horror, el espanto, lo impensable
Democracia imperialista, dictadura de las multinacionale
Lenin, Stalin y la dictadura del proletariado
El auge de las tesis socialdemócratas
de jruschov a ceauşescu: 35 años de revisionismo
«Rabia popular» y «totalitarismo»
Ceauşescu versus Kohl y Thatcher
Manos cortadas, mujeres destripadas, hombres desangrados
El asesinato justo y los derechos humanos
La continuidad de la lucha de clases bajo el socialismo
Lenin: «La dictadura del proletariado es imposible sin la participación
del Partido Comunista»
VI. LA UNIÓN
SOVIÉTICA AL BORDE DEL ABISMO (ENERO
1990)
Jruschov en la pendiente
Brézhnev: esclerosis y locura
Gorbachov: virajes y promesas engañosas
Glasnost para los anticomunista
Los ataques contra el stalinismo apuntan contra el socialismo
Valores universales: el gran retroceso
Dios y su profeta, el reverendo Moon
El cáncer del nacionalismo burgués
Gorbachov: lamentable
Friedman, ayúdanos a restaurar el capitalismo
La larga marcha hacia la empresa privada
Ese imperialismo que ya no existe
Vivan las transnacionales y el FMI!
Los desheredados del Tercer Mundo: terroristas en potencia
La CIA y el KGB, ¿de la mano contra la revolución?
Golpes de Estado en el Este, orquestados por la URSS
¿Construir el socialismo con Solidaridad?
¿Revolución de quién contra quién?
Glasnost y las mentiras rumanas
Hacia la disolución
Hacia las crisis que sacudirán el continente europeo
La crisis final del revisionismo
VII. LA RESTAURACIÓN DEL CAPITALISMO EN MEDIO DEL CAOS
Y LA GUERRA CIVIL (ENERO 1991)
Glasnost: la preparación de las mentes para el capitalismo
Glasnost: ¿quién habla? Demos la palabra a la CIA
Demos la palabra a la gran burguesía de antes de 1917
Demos la palabra al zar
Demos la palabra a la Iglesia ortodoxa
Demos la palabra a los fascistas
Glasnost: ¿para desembocar dónde? En el socialismo burgués
En el pluralismo burgués
En el anticomunismo
En la contrarrevolución abierta
El Congreso de la Restauración
La apología del mercado
La batalla por el capitalismo salvaje
La influencia imperialista
Democracia a la norteamericana en la Unión Soviética
Los soviets contra el partido
La socialdemocratización del Partido Comunista
El pluripartidismo burgués
Las formaciones nacionalistas burguesas
Los movimentos de masas reaccionarios
La crisis política y económica general
Los elementos de la crisis
La burguesía liberal y prooccidental
Los paladines de la economía mixta y de un poder central fuerte
¿El restablecimiento del régimen monárquico?
¿El restablecimiento de la dictadura del proletariado?
Hostilidad hacia los países socialistas y el Tercer Mundo
¡Muerte a Cuba! ¡Muerte a Irak!
VIII. DOS
PUNTOS DE RUPTURA (MARZO 1991)
IX. LA UNIÓN SOVIÉTICA ESTALLA, BUSH DIRIGE EL BAILE
(SEPTIEMBRE 1991)
El golpe de Estado de opereta
El profesional golpe de Estado de Yeltsin
La alianza Yeltsin-CIA
¿Hacia una dictadura de extrema derecha?
En nombre de la democracia: el hambre, la dictadura y la guerra civil
ANEXOS
UNA CATÁSTROFE ALUCINANTE
Paro, pobreza, pillaje
Genocidio
Mafia, Burocracia y CIA
La mafia toma el poder
Mafia y privatización
Privatización por la bandicracia
Bajo la tutela norteamericana
ENTRE DOS GOLPES DE ESTADO, LA DICTADURA DE YELTSIN
La larga guerra contra el Parlamento
La dictadura de «todo está permitido»
Rutskoi y la burguesía industrial
Tanques al asalto del Parlamento
La oposición al golpe anticonstitucional
El terror
Júbilo en Occidente
La Constitución consagra el Estado autoritario
Elecciones trucadas
«La burguesía paga a sus partidos “democráticos”»
Zhirinovski-Yeltsin, el mismo combate