viernes, 25 de abril de 2014

Recuperemos las novelas bolcheviques soviéticas


TEMPLANDO EL ACERO (editorial libros comunistas)
WWW.librosml.blogspot.com



Siguiendo con vuestros apuntes, sugerencias y envios acerca de la novela soviética apuntamos las novelas a recuperar para el acervo comunista mundial, novelas bolcheviques censuradas y desaparecidas por su valor revolucionario militante.

Una novela con muchas posibilidades de recuperar es “Un verano extraordinario” por la sencilla razón de estar escrita por uno de los famosos novelistas soviéticos Kontantin Fedin, no por su argumento que indigestara a más de un anticomunista.
Aquí el famoso Fedin se explaya sobre Stalin como heroe de la guerra civil, fue editada en 1948 cuando todavía la censura kruchoviana no había hecho aparición y Fedin aparte de gran comunista tiene a su favor un reconocimiento mundial como escritor, nosotros no hemos podido encontrar más que “sanatorio anktur” y “las ciudades y los años” de la que ya hemos hablado.
Un querido lector nos envia el nombre de Arkadi Pérvenchev nacido en 1905 especialista en novelas sobre la guerra y la marina soviética los reaccionarios lo denigran continuamente por ser un fanatico glorificador de Stalin asi que nos apuntamos el autor, fue un autor de masas en la decada de los cuarenta.

Sin embargo en gran escritor de best-sellers bolcheviques es Semión Babaevski(1909), recibió el premio Stalin en 1947 y en 1950 con sus novelas, "el caballero de la Estrella dorada" y "luz sobre la tierra", verdaderos fenomenos de masas en su tiempo que reflejaban el espiritu indoblegable de los comunistas soviéticos, su gran celebridad contrasta con la persecución sufrida a posteriori, si os encontrais una novela de babaevski debeis saber que poseeis un tesoro rojo.

Tampoco podemos olvidarnos de otra gran novela de la epoca "Felicidad" de Pavlenko, tambien de carácter comunista, con un fondo staliniano de la conferencia de yalta, el heroe protagonista es un veterano coronel enfermo de tisis y con heridas de guerra, sueña con un retiro pacifico bajo el sol de Crimea. Pero una vez que llega a la peninsula encuentra una nueva trinchera de lucha en la rehabilitación de una granja, el cultivo de vid, etc etc, comprende que la autentica felicidad consiste en entregarse a la lucha por el colectivo con y para el pueblo.

Como veis, es la epoca de la vuelta de la guerra, muchas novelas versan sobre la reconstrucción como hazaña revolucionaria. Son novelas militantes como "Con saludos desde el frente" (1945) de Valentin Ovechkin, la gran “Los Zhurbin” de Vsévolod Kóchetov que muestra un astillero en febril actividad;" Los días de nuestra vida" (1952) de Vera Ketlínskaia, que describe la sección de turbinas de una fabrica en Leningrado o "Lejos de Moscú" (1948) un proletario best-seller de Vasili Azháiev sobre la construcción durante la guerra de un oleoducto a través de los bosques virgenes de Siberia de gran valor documental.
Se puede terminar esta sección con "Cosecha" (1951) de Galina Kikoláieva sobre un medico y un héroe de Stalingrado, en que se describe la transformación de un koljoz atrasado.






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Desde nuestro nacito, hemos incidi

lunes, 24 de marzo de 2014

Nueva edición de Templando: "Crisis de Desarrollo, desarrollo de la crisis" de Manuel Perez Martinez

por Terror Street:
ImagenUno de los mejores libros editados de Manuel.     A diferencia de los otros títulos publicados por esta misma editorial, enfocados y que profundizan en lo ideológico, filosófico y económico, este nuevo libro “Crisis de desarrollo y desarrollo de la crisis” recoge una recopilación de unos textos muy interesantes escritos por Manuel Pérez Martínez (Camarada Arenas) de variada temática que resulta accesible -y comprensible- para todo el público.
De verdad, que este libro, rompe radicalmente con la línea de sus antiguas publicaciones en esta misma editorial.
Muy recomendable para todxs aquellxs que quieran tener una recopilación de diferentes textos que aborden diferentes temáticas desde la óptica del Camarada Arenas.
CONÓCELO POR TI MISMO, NO TE DEJES EMBAUCAR POR LO QUE DIGAN DE ÉL LOS QUE VIVEN DE UN BLOG O DE TWITTER.
-INFÓRMATE, DIFUNDE Y LUCHA-
Pedidos a: maimar_1@hotmail.com
EDITORIAL: TEMPLANDO EL ACERO
PÁGINAS: 242
PRECIO: 13€
CONTACTO EN FACEBOOK: https://www.facebook.com/templando.elacero?ref=ts&fref=ts

martes, 18 de febrero de 2014

Mao y la defensa de Stalin Tomado de la obra de Jose Sotomayor Pérez ¿Leninismo o maoismo? en el blog Komunismoruntz


http://historiabolchevique.blogspot.com.es/

Leninismo o Maoismo??
FARISAICA DEFENSA DE STALIN

La postura de los dirigentes del PCCh frente al «Discurso Secreto de Jruschov», hizo pensar a muchos que los comunistas chinos eran defensores leales de la primera
experiencia histórica de la dictadura del proletariado y de Stalin en persona. No fuimos pocos los que, por esta razón, nos inclinamos al lado de Pekín los años que el PCCh polemizó con el PCUS y el Movimiento Comunista Internacional.
En los documentos del PCCh y en la folletería de los dirigentes chinos se cita con frecuencia a Stalin junto a Marx, Engels y Lenin. En la RPCh los retratos de Stalin
siguen al lado de los de sus 3 antecesores. Todo, esto, sin embargo, no es suficiente
para conocer la verdadera posición del maoísmo: frente a Stalin.
En realidad, la defensa que los líderes pekineses hacen de Stalin tiene un carácter
demagógico y farisaico. Hoy se conocen documentos del PCCh y escritos del propio
Mao Tze Dong que han sido publicados, unos a la muerte de éste y otros con motivo
de la «revolución cultural». Son instrumentos probatorios de que el maoísmo
tiene dos posiciones frente a Stalin: una real pero oculta; y otra falsa fingida, hecha
para la exportación, como arma de combate contra el PCUS.
La contribución de la Internacional Comunista y de Stalin en la elaboración de
la estrategia de la revolución china, su caracterización y desarrollo, son hechos
objetivos que no se pueden borrar de la historia, Tampoco pueden ser falsificados
gratuitamente como lo hacen los dirigentes chinos.
Tanto en lo que concierne a la revolución china, como en lo referente a la edificación
del socialismo, Mao Tze Dong y su grupo han sostenido y sostienen puntos
de vista radicalmente distintos a los que sostuvo Stalin. Es más, calumnian a éste
atribuyéndole toda clase de errores. Por eso, no hay un mínimo de honestidad en
su cacareada defensa del sucesor de Lenin.
Veamos qué dice Mao Tze Dong de la posición de Stalin durante el desarrollo de la
revolución china: «De él provienen tanto el aventurerismo de izquierda de Wang
Ming en la última fase de la guerra civil revolucionaria, como su oportunismo de
derecha en la fase inicial de la guerra de resistencia contra el Japón. En el período
de la Guerra de Liberación, Stalin comenzó por prohibirnos hacer la revolución,
afirmando que si estallaba una guerra civil, la nación china se encontraría bajo
amenaza de la ruina. Iniciada la guerra, creyó sólo a medias en nuestra fuerza. Al
triunfo de la guerra, tuvo la sospecha de que la nuestra era una victoria al estilo
Tito y ejerció en los años 1949-1950, una presión muy grande sobre nosotros».
Resulta, pues, que Stalin —según Mao— fue responsable directo de todas las
desviaciones que se presentaron en el PCCh; prohibió hacer la revolución china;
cuando ésta comenzó dudó de su triunfo y cuando triunfó sospechó que no sería
una verdadera revolución socialista. En otras palabras, Stalin sólo atinó a dar
orientaciones y consejos erróneos a los dirigentes chinos y a ejercer presiones
malsanas durante todo el curso de la revolución china, Estas afirmaciones de Mao
constituyen una burda falsificación de la historia; nunca podrán respaldarse con
pruebas; son simples invenciones para atribuirse él mismo todos los méritos en la
dirección de la revolución china. Se trata de patrañas que armonizan plenamente
con las bien conocidas pretensiones pekinesas de escribir la historia de la revolución
china como la historia personal de Mao Tze Dong.
En su famosa campaña para «la ordenación del estilo», del año de 1942, Mao
propuso sustituir el leninismo por el maoísmo, alegando que la doctrina de Lenin
era el «marxismo ruso», inservible para conocer el carácter de la revolución china
y dirigirla correctamente; declaró que la asistencia y orientación dada por la Internacional
Comunista a la revolución china había sido totalmente errónea, y por
último que la ayuda prestada por la Unión Soviética y el PC (b) de la URSS al PCCh
no sólo había sido ineficaz sino perjudicial.
En el Capítulo I, nos hemos referido a las desviaciones de Mao Tze Dong en todo
el curso de la revolución china. Hemos visto sus andanzas aventureras ultraizquierdistas
al lado de Li Li san, después de haber compartido los puntos de vista
derechistas de Chen Tu siu. También nos hemos referido a sus confesiones en
torno a su total desconocimiento de la sociedad, la nación y la revolución: china,
cuando ya era miembro del Comité Centra del PCCh. Si en tales condiciones, la
Internacional Comunista y Stalin en persona no hubieran prestado el apoyo político
necesario al PCCh, comenzando por esclarecer y establecer cuál era el carácter
de la revolución china, qué objetivos debía perseguir, a quiénes debía golpear y
en quiénes debía apoyarse es imposible concebir el triunfo de la revolución china.
«Desnudos» en conocimientos, ¿en cuánto tiempo hubieran hecho, solos, ese
aprendizaje los dirigentes chinos?
Si las «sospechas» de Stalin con relación al futuro de la revolución china son ciertas,
ellas se han justificado plenamente. El curso que el maoísmo ha imprimido
al proceso revolucionario en la RPCh, ha alejado a este país del campo socialista.
El «comunismo cuartelero» de Mao, se ha convertido en aliado del imperialismo.
Mao culpa a Wang Ming de ser el portador y vehículo de las desviaciones de «izquierda» y «derecha» de Stalin. Esto no es casual: Wang Ming, tenía formación
internacionalista y era miembro del Secretariado Político del Comité Ejecutivo de
la Internacional Comunista. Mao lo calificó de «principal representante del marxismo
ruso y de la línea de la Internacional Comunista en el PCCh». Incluyó a todos
los militantes comunistas chinos que habían estudiado en la URSS en el llamado
«grupo prosoviético y dogmático de Wang Ming».
Los dirigentes chinos defienden de palabra a Stalin, pero en los hechos lo calumnian
y lo vejan. ¿Cómo puede ser «un gran marxista leninista», quien cometió toda
clase de errores, prohibió hacer la revolución y ejerció presiones perniciosas?
En sus comentarios a los «Problemas Económicos del Socialismo en la URSS» de
Stalin, Mao Tze Dong, toma una posición abiertamente antistaliniana. «Stalin —
dice— no destaca más que la tecnología y los dirigentes técnicos. No quiere nada
que no sea la técnica y los dirigentes. Ignora la política y las masas. También
aquí es unilateral». Y agrega «Stalin no ha encontrado ni el método adecuado ni
el camino bueno que conducen del capitalismo al socialismo y del socialismo al
comunismo. PARA EL ESTE ES UN ASUNTO MUY EMBARAZO.
Por las publicaciones que hicieron los «guadias rojos», durante la «revolución cultural» se sabe que Mao calificó a Stalin de metafísico y que acusó de haber sido el
causante del estancamiento del marxismo leninismo en la Unión Soviética desde
1935, año de la Conferencia de Dsunyi que pone al «gran timonel», en la dirección
del PCCh.
Según el maoísmo entre Trotski y Stalin no había mayor diferencia. «Ahora bien
—dice el maoísta Kostas Mavrakis— Trotski compartía las premisas teóricas de
donde surgían los errores de Stalin. ¿Cómo podía hacer una crítica válida? Ambos
reducían la construcción del socialismo al desarrollo de las fuerzas productivas
materiales; negaban que pudiera haber burguesía sin propiedad privada de los
medios de producción; ignoraban la distinción entre contradicciones antagónicas
y no antagónicas, en el seno del pueblo, y entre el pueblo y sus enemigos. Se situaban
en el mismo terreno, planteaban los mismos falsos problemas, solo divergía
en las respuestas. Para uno, el enemigo era la «burocracia bonapartista; para el
otro los agentes enviados por el cerco capitalista».
En este pasaje se resumen los últimos puntos de vista del maoísmo sobre Stalin,
dados a conoce durante los años de la «revolución cultural». Para Pekín, en última
instancia el verdadero causante de lo que llama «la restauración del capitalismo
en URSS», es Stalin; es él quien dirigió la construcción «deformada del socialismo», planteando «falsos problemas».
Impugnar la experiencia soviética y ofrecer a los pueblos del mundo la experiencia
china, con única alternativa, no puede concordar objetivamente con una leal
defensa de Stalin. Tal «defensa» resulta pura hipocresía, farsa, maniobra maquiavélica.
Pekín necesita cargar a la cuenta de Stalin toda clase de errores y reducir
al mínimo sus méritos, con el fin de justificar la prolongada y enconada oposición
de Mao Tze Dong a la Internacional Comunista; su chovinismo antisoviético y sus
«grandes saltos» aventureros.
Para que Mao aparezca como un gigante, los dirigentes chinos se empecinan en
presentarnos un Stalin disminuido. Creen que en esta forma quedará demostrado
que «ninguno de los marxistas leninistas precedentes dirigió personalmente, en
primera línea, tantas importantes campañas políticas y militares como el Presidente
Mao, ni experimentó una lucha tan prolongada, complicada, violenta y multifacética
como el Presidente Mao... ¿Dónde se puede encontrar en la Antigüedad
o en nuestro tiempo, en China o en el extranjero una teoría de tan alto nivel o un
pensamiento tan maduro como el pensamiento del Presidente Mao?».
No tenemos necesidad de refutar esta divertida mezcla de fatuidad e ignorancia,
fruto de la adulonería de los secuaces de Mao durante los años de la «revolución
cultural».
Los auténticos puntos de vista de Mao Tze Dong y su grupo sobre Stalin fueron
escondidos durante largo tiempo; pero ahora que se les conoce, ya nadie puede
dudar que los objetivos perseguidos por la dirigencia china con su mentirosa
«defensa de Stalin», no fueron otros que sembrar el desconcierto en las filas del
Movimiento Comunista Internacional y alimentar el antisovietismo. Pekín utiliza
a Stalin como cobertura de todas las traiciones de la dirigencia china.

miércoles, 22 de enero de 2014

Ya disponible de nuevo Siria Vencerá.

Reedición de SIRIA VENCERA, realizada por el Cierzo Rojo y con la colaboración de Templando el acero.
En iruñea lo podéis encontrar por 10 euros en la hormiga atomica, y por supuesto pedirlo por correo a nosotros.
Tamer Sarkis es Sirio y trabaja en Barcelona, Licenciado en Sociología por la Universidad de Barcelona y en Antropología por la Universidad de Barcelona. Curso de Capacitación Pedagógica en Filosofía. Tesina en Prehistoria por la Universidad Autónoma de Barcelona. Redactor de la revista Unidad y de Pensamiento del Sur.

jueves, 9 de enero de 2014

La editorial de libros marxistas leninistas Templando el Acero presenta sus nuevas obras. La República

http://www.larepublica.es/2013/12/la-editorial-de-libros-marxistas-leninistas-templando-el-acero-presenta-sus-nuevas-obras/

La contundente editorial navarra “Templando el Acero”, nombre esgrimido en honor a la novela de Nikolai Ostrovski que ascendió al espacio, nos ha mostrado estas navidades sus nuevos torpedos soviéticos.
Sin duda, es difícil encontrar ya no en el panorama estatal o europeo, sino a nivel mundial, tal colección de publicaciones filocomunistas. Seguramente en el pasado reciente habrían hecho las delicias del personal. Hoy en día en cambio estos navarros luchan por cada edición con uñas y dientes, sin propaganda, sin librerías y con mucha ilusión y un puñado de fieles lectores.
Si la famosa “Así se templó el acero” fue la primera novela de Templando, estas navidades presentan “Campos roturados”, lo que les parece una perfecta continuación editorial. La primera transcurre en la guerra civil y la segunda pertenece a la dura lucha, también una segunda “guerra civil”, que 10 años más tarde se produce con motivo de la famosa y duramente juzgada Colectivización Soviética.
A veces se documenta mejor un periodo histórico con la lectura de una estupenda novela que con 100 aburridos tomos políticos, sin duda este es el caso porque el Premio Nobel Shojolov nos envía de viaje al escenario directo donde todo ocurre, nos transporta a la aldea donde diferentes personajes confrontan en la colectivización divergentes intereses de clase. Es fascinante acudir de la mano de este fabuloso escritor a una reunión de la célula del partido comunista donde nos llevaremos más de una sorpresa. Resaltando además el precio de saldo de esta joya de la literatura soviética, 10 euros para 340 páginas.
Otro lanzamiento es el folleto “Manos fuera del camarada Gramsci” con autor nacional, José Antonio Egido, que significa otra declaración de intenciones de los navarros, apoyar los autores locales, que dentro del marxismo-leninismo ibérico son muy pocos, poquísimos.
Contrariamente a lo que nos suele presentar la intelectualidad neo-marxista, Egido nos presenta un Gramsci muy cercano a la III internacional y en tesis férreas y bolcheviques. Gramsci pertenece a esa clase de intelectuales comunistas reclamados por todas y antitéticas partes, como Mariategui o el Che Guevara.
Después de “la cuestión nacional judía” editada por el Viejo Topo, Egido vuelve a demostrar su solvencia intelectual aderezada de compromiso leninista, en el sentido gramsciano del termino, es decir el intelectual orgánico, defensor de la clase trabajadora y militante partidista.
El estudio de Gramsci hace historia sobre todo en estos momentos de incertidumbre donde la socialdemocracia o el reformismo reivindican a Gramsci en Venezuela, Euskadi o Bolivia para desvirtuar posiciones comunistas. ¡Excelente, imprescindible! Cuesta Ocho euros y son 140 páginas.
Para terminar, justamente ahora que la Universidad de Yale en su colección retrograda “anales del comunismo” han puesto de moda a Stalin, coincide que Templando el acero publica “Historia del PC(b) de la Unión Soviética”, libro editado a finales de los años treinta, firmado por el comité central, y que los reaccionarios de Yale han negado en su documentado estudio. Fue José Stalin el principal redactor del libro, que fue una de las obras básicas de estudio marxista tanto en los institutos soviéticos como en las escuelas de cuadros de numerosos partidos comunistas de todo el mundo, y ahora recuperado en papel por estos navarros.
Desde laRepublica.es recomendamos de corazón que no perdáis la ocasión de leer estos magníficos materiales de la editorial Templando el Acero.
Podéis pedirlos en su correo: maimar_1@hotmail.com y ver su magnífico catalogo de más de 20 libros en www.librosml.blogspot.com

martes, 17 de diciembre de 2013

CAMPOS ROTURADOS de mijail sholojov

17 por 21
341 paginas
Digitalizado por Claudia Daniela
Editado por Templando el Acero
MIJAIL SHOLOJOV
(1893-1985)
Este genial escritor soviético nació a orillas del rio Don en 1893, en Kurshlino, en el seno de una familia de cosacos. Participó en la Primera Guerra Mundial y luego en la guerra civil que la burguesía desató contra la revolución. Se afilió al Partido bolchevique; fue inspector de la milicia y también trabajó como periodista y editor. Ocupó diversos cagos militares, administrativos y políticos, llegando a ser elegido diputado del Soviet Supremo de la URSS. Fue galardonado con el Premio Stalin y condecorado con la orden de Lenin; hasta el imperialismo se postró ante su maestría narrativa y, en plena guerra fría, tuvo que otorgarle el premio Nóbel de Literatura en 1960.
Empezó a escribir en 1925, y rápidamente alcanzó una enorme fama, sobre todo después de publicar EL DON APACIBLE, que redactó entre 1929 y 1935. Luego escribió CAMPOS ROTURADOS, que describe la vida campesina en una aldea koljosiana. 
Estamos en presencia del que quizá sea uno de los mejores novelista del siglo XX, un autor que sintetizó admirablemente el aliento vital de la mejor novelística rusa, especialmente Tolstoi, con el realismo socialista, del que es un exponente sublime. En sus páginas está sin duda la Rusia de siempre y, de sus dramáticos rescoldos, va brotando con fuerza una nueva sociedad. No es sólo la lucha de clases: todas sus narraciones están preñadas de contrastes y contradicciones, desde el paisaje, peinado por un viento gélido o aplastado por el sol ardiente, hasta los cosacos embrutecidos que dudan entre la revolución y la contrarrevolución.
En el Congreso del PCUS celebrado en 1956 Sholojov criticó a los escritores que pretendían describir verazmente la vida soviética, sin abandonar sus cómodos despachos de Moscú. Y es que sus novelas rezuman sinceridad; se puede reconstruir la historia de la cruenta guerra civil en EL DON APACIBLE mejor que en en cualquier manual de historia contemporánea.
¿Quién insiste en que ya no hay héroes? Todos los protagonistas de las novelas de Sholojov lo son, sin necesidad de recurrir a leyendas ni mitos; le bastó con mirar a su alrededor y esculpir con trazos vigorosos a esos campesinos analfabetos a los que Lenin llamaba a asumir el gobierno de su país; esos niños huérfanos que soportan días enteros sin nada que llevarse a la boca; esos comisarios políticos que se ponían al frente de sus tropas enarbolando la bandera roja y cantando la Internacional en medio del fuego de una batería de ametralladoras enemigas; esas mujeres que ya no se someten más a las vejaciones conyugales y se organizan; esos cosacos feroces que se emborrachan y cantan...
En las obras de Sholojov no hay personajes; hay personas, seres humanos sencillos arrastrados por el vendaval de la revolución y la guerra, capaces sobreponerse a las condiciones más atroces, organizarse y salir adelante. La tarea de alinear en párrafos un acontecimiento histórico tan gigantesco como la primera revolución proletaria no era fácil; necesitaba una prosa a su altura, y Sholojov la encontró tan admirablemente que hasta la vegetación de las riberas del río Don parece contagiada por la epopeya que se desenvuelve en su entorno. No sólo los pastores pobres, no sólo los veteranos curtidos en cien batallas, no sólo la épica de los acontecimientos: también la corriente espumosa del Don, rizada por el viento nos hace comprender que no estamos sólo ante una metáfora de la historia, sino que la estepa es igualmente grandiosa, y eso tiene en Sholojov una enorme trascendencia porque al río, a los arbustos, a las nubes, al barro y a los trigales, están anclados los campesinos, los soldados, los kulaks y sus luchas revolucionarias.
El río Don no asiste impasible al espectáculo sino que es otro de sus protagonistas y, como todos, no es un ser vivo lineal ni coherente: también está dividido por sus corrientes contradictorias, baja calmoso a veces y agitado otras, porque en una orilla están los rojos y en la opuesta los blancos.

Con antecendentes tan inmejorables, parece obvio constatar que, en el páramo cultural que nos atenaza, no merece la pena preguntar por las novelas de Sholojov en las librerías, pues hace ya tiempo que las retiraron de las estanterías (en los escaparates nunca estuvieron). Localizar sus obras es tarea reservada para los buscadores más obstinados. Pero el premio de su lectura es gratificante. Es el único rincón donde nos encontramos con dos seres desvalidos, dos granitos de arena arrojados a tierra extraña por el huracán de la guerra, de una fuerza inaudita; uno de ellos, el viejo soldado de capote raído y manos ásperas; el otro, un niño vagabundo de piernas cortas y piel sonrosada, que se despide del narrador haciéndole volver la cara para que no le vea llorar. Porque -nos comenta el narrador- no sólo lloran en sueños los hombre maduros, encanecidos en los años de guerra. Lloran también despiertos. En esos casos lo importante es saber volverse a tiempo. Lo principal es no herir el corazón del niño, que no vea cómo por tu mejilla corre, parca y ardiente, una lágrima de hombre... (Del relato de Sholojov El destino de un hombre).

jueves, 5 de diciembre de 2013

¡Manos fuera del camarada Antonio Gramsci! de JOSE ANTONIO EGIDO

Disponible a partir del 12 de diciembre
YA A LA VENTA
144pp
10 euros

* Extraido del capitulo 12 del libro.

En ningún momento ni en libertad ni en cautiverio Antonio emitió ningún juicio crítico y mucho menos de descalificación contra la dirección del Partido bolchevique nucleada desde 1926 en torno al camarada José Stalin. Lo dice claramente Macchiocchi en su libro:”Gramsci aprueba “la línea de Stalin1.

A quien condenó con una fuerza cada vez mayor fue a la oposición dentro de la dirección comunista. Se lo dice de mal humor a Togliatti que está en Moscú y que no ha comprendido la carta enviada por él a los camaradas soviéticos en relación a la lucha entre mayoría y oposición: “Todas nuestras observaciones están dirigidas contra las oposiciones (se refiere a Trotsky y Zinoviev)”2. En octubre de 1927 cuando se preparaban los textos para el XV Congreso del Partido Bolchevique la inmensa mayoría de los afiliados, 740.000, votó a favor de las posiciones del Comité Central y tan solo 4.000 a favor del bloque trotskista y zinovievista.

Gramsci conoció este hecho estando ya en prisión y saludó la victoria del Comité Central en términos inequívocos. En su texto de la cárcel escrito después de 1932 “Racionalización de la producción y el trabajo” dice lo siguiente:”dado el planteamiento general de todos los problemas relacionados con su tendencia (la de Trotsky), ésta tenía que desembocar necesariamente en una forma de bonapartismo: de aquí la necesidad inexorable de aplastar su tendencia. Sus preocupaciones eran justas pero sus soluciones prácticas eran profundamente equivocadas…el principio de la coacción directa e indirecta en la ordenación de la producción y del trabajo es justo; pero la forma que tomo era equivocada; el modelo militar se había convertido en él en un prejuicio funesto3.

Es evidente que Gramsci al defender la necesidad de aplastar el grupo de Trotsky está defendiendo a la mayoría del Partido dirigida en 1926 por Stalin, Bujarin, Rykov, Derzinsky, Tomsky, Vorochilov, Orjonikidzé, Kalinin, Molotov, Voroshilov, Kagánovich, Malenkov, Zdanov, Budionni, Mikoyan y otros viejos bolcheviques. En 1927 son expulsados del Partido Trotsky, Zinoviev y Kamenev. Dos años más tarde son destituidos de la dirección política del país Bujarin, Rikov y Tomski.

Gramsci invariablemente respalda a la mayoría que se va forjando con Stalin como núcleo central. En su texto de la cárcel titulado “Internacionalismo y política nacional” apoya las posiciones de Stalin a quien llama en código para despistar a sus ignorantes censores Giussepe Bessarione, traducción al italiano de Joseph Vissarionovich, nombre verdadero de este camarada dirigente.

Gramsci insiste en la unidad dialéctica que existe entre lo internacional y lo nacional. Frente a las posiciones de Trotsky defiende las de Lenin, Stalin y los bolcheviques sobre la importancia de considerar el aspecto nacional de la estrategia de la clase obrera que también es una clase internacional. Termina su razonamiento atacando nuevamente a Trostsy y su equivocada concepción de la “revolución permanente”, que Lenin descalifica como “izquierdismo absurdo4:”Las debilidades teóricas de esta forma moderna del viejo mecanicismo quedan enmascaradas por la teoría general de la revolución permanente, que no es sino una previsión genérica presentada como dogma y que se destruye por sí misma, por el hecho de que no se manifiesta fáctica y efectivamente5.

Incomoda profundamente a los trotskistas y a los burgueses que los textos de Stalin ejercieron “profunda influencia” en el proceso de maduración del dirigente Gramsci entre los años 1924 y 1926 como observó su camarada Togliatti6. El teórico y dirigente de un PCI aun no degenerado Emilio Sereni observa elementos similares entre los Cuadernos de Gramsci y las ideas del dirigente soviético Andrei Zdanov expresadas en su libro Historia de la filosofía de Aleksandrov7.

Los soviéticos nunca abandonaron a Gramsci durante su terrible cautiverio en las prisiones fascistas. El sobrino de Gramsci, el músico Antonio Gramsci Junior ha revelado en su libro La Russia di mio nonno que los dirigentes soviéticos hicieron llegar de manera permanente fondos a su cuñada Tatiana Schutz que cubriesen todas sus necesidades materiales y pudiese seguir atendiendo al prisionero8. También intentaron un intercambio con prisioneros fascistas que no llegó a concretarse. Los intelectuales comunistas franceses Vaillant-Couturier y Barbusse crearon un Comité para arrancar la libertad de Antonio que contó con las simpatías de la Internacional y de la URSS.

El diario italiano Corriere della Sera publica el 17 de julio de 2003 una carta inédita hasta esa fecha enviada por la esposa de Gramsci y su hermana a Stalin en diciembre de 1940 solicitándole que publique en la URSS los Cuadernos de la Cárcel. La carta revela que Gramsci tenía plena confianza en Stalin y su partido como máximos representantes del comunismo mundial9.
1 Gramsci y la revolución de Occidente, op.cit, .p.81.
2 Gramsci y la revolución de Occidente, óp. cit., p. 358.
3 Antología, p. 475.
4 Lenin, “Acerca de una violación de la unidad que se encubre con gritos de unidad”, en Contra el oportunismo…óp. cit., p. 203.
5 Antología, p. 352
6 Gramsci, op.cit., p. 30.
7 Emilio Sereni, Scienza, marxismo, cultura, Edizioni sociali, 1949, p. 154 y 168
8 Dato tomado de este articulo “Gramsci in carcere e il partito: finalmente la verita” http://www.costituentecomunista.it/italia/gramsci-in-carcere-e-il-partito-finalmente-la-verita.html 2008.
9 Ver el articulo de Aldo Bernardini “Gramsci e Stalin”, en http://www.aginform.org/bernard5.html

miércoles, 29 de mayo de 2013

Ya esta aquí "Siria vencerá"

Cierzo Rojo y Templando el Acero.

Saludos camaradas.

Estamos muy orgullosos de presentaros el que es nuestro primer libro propiamente dicho: Siria vencerá
A traves del camarada Tamer Sarkis Fernández, sociólogo y conocedor de la realidad arabe-siria de primera mano, hemos confeccionado este documento, que incluye también las opiniones de dos camaradas del movimiento anti-imperialista de Aragón (a modo de Prólogo y Épilogo) y una entrevista a la Juventud Comunista Siria (como anexo, sacada del Tinta Roja, boletín de los CJC). 
Esperamos que este documento ayude a contrastar y a conocer a los/as obreros/as honestos/as de habla hispana la realidad sobre la situación en Siria y les acerque la realidad de las masas obreras y campesinas frente a las cada día más descaradas mentiras del imperialismo y la socialdemocracia, también que sirva de escudo a los camaradas que desde el inicio de las "primaveras árabes" han estado defendiendo la soberanía de Libia, Siria y la no intervención del bloque terrorista de la OTAN.
 Por último este libro es metralla contra quienes, amparados por su condición de "intelectuales", "progresistas defensores de los derechos humanos y los régimenes dictatoriales" y "periodistas independientes" han dado cobertura mediática a la OTAN y los mercenarios salafistas en la destrucción y saqueo de Libia y en la actualidad en Siria.  

Queremos recordaros camaradas que Tamer, el autor de Siria Vencera, partició en una conferencia organizada por el círculo anti-imperialista en la Universidad de Zaragoza que contó con una grán afluencia de público y que os recomendamos veais si os interesa tener otra visión sobre la realidad actual en Siria y conocer al autor (os la dejamos colgada). Os dejamos indicandoos que el libro tiene 178 páginas, vale 10€ y ha sido co-editado junto a los camaradas de Templando el Acero.

martes, 21 de mayo de 2013

Reseña de "la gran conspiración contra Rusia" en VOZ de Colombia

http://www.semanariovoz.com/2013/04/09/novedad-editorial-la-gran-conspiracion-contra-rusia/

La crisis de 1930, el ascenso del nazi fascismo y la Guerra Civil en España generaron en la intelectualidad occidental un polo de escritores, periodistas, músicos y artistas de todas las disciplinas que, a contramano de su origen de clase, abrazaron la causa del progreso y la democracia, convirtiéndose en la voz del antifascismo en Europa y América. En este grupo podemos ubicar a los autores de La gran conspiración contra Rusia: Michael Sayers y Albert E. Kahn.


El auge de este tipo de obras se dio en ese breve período de tiempo en que la burguesía de Inglaterra y EEUU tenía que explicar por qué habían hecho una alianza con el “sanguinario comunismo”. Sobre todo, cuando ese “sanguinario comunismo” se cubría de gloria como la principal fuerza en la lucha contra la barbarie nazi fascista, que se revelaba al mundo con toda crudeza.
Luego de décadas de tergiversaciones y mentiras falaces contra la URSS (que bien ejemplifican las enormes campañas periodísticas del magnate W. Hearts), tenían que desmitificar a la URSS y borrar los prejuicios que habían inoculado contra el país de los soviets. Para lograr esto, tuvieron que permitir la verdad. Así, por primera vez desde la revolución de Octubre, las usinas de la prensa burguesa difundieron obras como La gran conspiración contra Rusia.
El hombre quizás más consciente de esta necesidad fue el ex embajador norteamericano en la URSS: Joseph E. Davies, que con su obra Misión en Moscú -luego llevada al cine- abrió una brecha para que la verdadera URSS fuera conocida en el mundo capitalista, al amparo de un Roosevelt obligado al “new deal” por la crisis económica y un Winston Churchill consciente de que el camino de los acuerdos de Munich había conducido al Reino Unido a la catástrofe.
Esta combinación de escritores, periodistas y artistas antifascistas, surgidos de las entrañas mismas de la burguesía, junto a las necesidades tácticas del imperialismo anglosajón, nos permiten hoy recuperar un documentado libro como La gran conspiración contra Rusia que, como los relatos de Hewlett Johnson – Deán de la Catedral de Canterbury – son inobjetables fuentes para abordar el estudio de la historia de la URSS, todavía hoy objeto de tergiversaciones y falacias de las más ruines.
La gran conspiración contra Rusia
Michael Sayers y Albert E. Kahn
370 páginas.
Editado por Templando El Acero
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